Cuatro de cada diez pesos de los ingresos que obtienen los hogares más pobres del país provienen de transferencias. Cifras del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015 del INEGI revelan que 36,8% de los ingresos de los hogares en el decil uno (el de menores ingresos) provienen de distintas transferencias, siendo la fuente de ingreso más alta entre este grupo poblacional.

En esta cifra, los apoyos de programas gubernamentales, con 16,2 puntos porcentuales, son el principal rubro, por lo que pesan 44% del total de las transferencias recibidas.

Por su parte, el trabajo subordinado, con 21,9% de participación y el trabajo independiente (12,7%), son las siguientes fuentes de ingresos que tiene 10% de los hogares más pobres del país.

En contraste, en los hogares del decil diez, es decir los más ricos, el trabajo asalariado con 55.9% del total, y la renta de la propiedad (ganancias de empresas, inmuebles y activos financieros) con 15,4%, son sus principales fuentes de ingresos.

Cabe recordar que por los cambios en la captación de información que realizó el INEGI para el Módulo 2015, no es posible comparar la concentración del ingreso respecto a años anteriores. Asimismo, tampoco será posible hacer comparaciones en cuanto al ingreso de los hogares y de los niveles que pobreza que hay en el país.

Desigualdad de oportunidades. Expertos afirmaron que la alta concentración del ingreso en el país obedece a la desigualdad en el acceso y en la calidad a derechos básicos como la salud, la educación y la seguridad social que hay entre la población.

Gonzalo Hernández Licona, secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), explicó que la alta concentración del ingreso en mayor medida se explica “por la desigualdad inicial que hay entre los competidores en los diferentes mercados. Por ejemplo cuando compite el niño que salió de una escuela privada en la Ciudad de México contra el niño que salió de la escuela pública en Chiapas, ya se sabe de antemano cuál será el resultado porque la competencia empezó de manera desigual”.

Rodolfo De la Torre, director del Programa de Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), coincidió en que “la distribución desigual de la riqueza, de los años de educación, y la disparidad entre la capacidad de entablar relaciones como conexiones y oportunidades para los más ricos, son los factores que explican una distribución del ingreso tan desigualdad”.

Universalizar derechos. Los especialistas coincidieron en que la única manera de reducir la desigualdad en las oportunidades entre la población es apostar por un sistema universal de seguridad social, para que a partir de que toda la sociedad tenga un piso básico de derechos, las desigualdades que surjan se expliquen por otros factores como las capacidades, el esfuerzo y la creatividad.

“Cuando en el país se diseñe un esquema de acceso a la seguridad social universal y se busque la forma de financiarlo, estaremos mandando un mensaje que se trata a todo el mundo por igual. Es la forma de construir un país con mayor justicia y con menos pobreza en el futuro porque estás mejorando el acceso a los derechos”, comentó Gonzalo Hernández del Coneval.

Hace falta un piso básico para las personas que corresponde a la seguridad social universal, que no esté dividida entre formales y el resto, con el fin de unificar tanto cobertura como calidad de los servicios y derechos. Esta es una situación toral que es lo que dará de manera estructural igualdad de oportunidades para todos, asunto que aún tenemos pendiente”, afirmó Rodolfo De la Torre del CEEY.

Gonzalo Hernández afirmó que cuando en el país se trace como meta el acceso universal a los derechos, “a la pobreza misma se le va a dar una visibilidad mayor, que no la tiene cuando se habla de programas y de beneficiarios. Debemos pasar de hablar de programas y beneficiarios, a hablar de titulares de derechos, que es diferente”.