¿Cuánto cuesta salvar el clima? Estudios internacionales indican que el 2% del producto nacional global, unos US$780 mil millones al año, siempre y cuando el calentamiento global esté por debajo de los dos grados. Para muchos una cifra vertiginosa, pero en realidad barata si vemos que el G-20 subvenciona la producción de combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas, con más de US$450 mil millones al año y contribuye considerablemente al cambio climático.

El catedrático Gernot Klepper, del Instituto de Economía Mundial de la Universidad de Kiel, cree que la cifra es realista, pero “dentro de diez años, podría ser mucho más caro, claro”, advierte.

Transición energética no es suficiente. Antes de la Conferencia del Clima en París, la mayoría de los países aportó sus predicciones climáticas. Si añadimos todas las medidas, se llegaría hasta los 2,7 grados al final de este siglo. Y esto no bastaría para alcanzar los dos grados con una transición energética. La agricultura y la silvicultura, junto con la industria, son unos de los mayores sectores que contribuyen al empeoramiento del clima y también responsables del 25% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

Los países industrializados ya han confirmado que a partir de 2020 se depositarán anualmente US$100 mil millones de fondos para el clima.

Christoph Thies, de Greenpeace, exige que “debe haber un estímulo económico por parte de los países industriales para que los países en vías de desarrollo protejan sus bosques, no los quemen ni los talen”. El problema es que en estos países, el bosque da ganancias cuando se deforesta en favor de plantaciones de aceite de palma, de soja o materias primas.

Por su parte, Gustavo Silva-Chávez, de la ONG Forest Trends, piensa que muchos países no alcanzarán sus objetivos climáticos si no reciben apoyo económico internacional, ya que “en muchos países en vías de desarrollo, la agricultura y el aprovechamiento de la tierra son una parte relevante de la economía nacional”. En la Secretaría Internacional sobre el Clima de Bonn, 57 países confirmaron los objetivos de las emisiones, pero para ello dependerían del apoyo económico internacional.

La cuestión clave: el dinero. Los países industrializados ya han confirmado que a partir de 2020 se depositarán anualmente US$100 mil millones de fondos para el clima. Estos fondos verdes beneficiarán sobre todo a los países en vías de desarrollo para evitar emisiones y financiar las medidas de adaptación. Klepper sostiene que “hay que crear estructuras en los países que reciban las subvenciones para que el dinero se use de forma eficaz”. Los países donantes, por su parte, insisten en que los medios económicos se empleen solo para la protección del clima y las medidas de adaptación correspondientes.

Los países industrializados quieren que en el futuro los emergentes, como China y la India, también realicen sus contribuciones. Al fin y al cabo son los que producen en la actualidad el 60% de las emisiones mundiales. Estos, sin embargo, argumentan que tienen derecho al desarrollo y sus emisiones por cabeza son solo una mínima parte en comparación con las que producen los países industrializados. Por lo que hasta ahora ambos grupos tienen posturas irreconciliables.

Se desconoce aún hasta qué punto la política establecerá el marco para la participación de la economía en la cumbre de París, pero se puede estar seguro de que muchos países en vías de desarrollo pagan ya en la actualidad el precio del cambio climático. La asiduidad y gravedad de las catástrofes propiciadas por el clima, como son las inundaciones, sequías y tornados, aumentan y con frecuencia sacuden a los países más pobres.