La Habana. El presidente cubano, Raúl Castro, arremetió contra las empresas estatales y dijo que sus "negligencias" atentan contra el desarrollo económico y social de la isla, reportó este viernes la prensa local, justo cuando el gobierno planea aplicar reformas para salvar el socialismo.

En una reunión del consejo de ministros, Castro criticó además las indisciplinas y el derroche en la maquinaria estatal compuesta por unas 3.700 empresas que gestionan gran parte de la economía de Cuba, basada en la agricultura y el turismo.

"En la falta de disciplina, orden, control y sistematicidad se amparan en muchos casos el derroche y las negligencias que atentan hoy contra nuestro desarrollo económico y social", dijo Castro en el consejo de ministros celebrado el pasado sábado y que fue reseñado por Granma.

El mandatario cubano aclaró que el "estado actual de deudas vencidas pone en una situación muy tensa al sistema empresarial", un tema que no achacó a problemas financieros, sino organizativos y de disciplina.

"Muchos de los problemas actuales de nuestra economía están provocados por el irrespeto que hoy impera en las relaciones contractuales que se establecen entre nuestras empresas y organismos", enfatizó.

"Muchos de los problemas actuales de nuestra economía están provocados por el irrespeto que hoy impera en las relaciones contractuales que se establecen entre nuestras empresas y organismos". Fidel Castro.

Desde que reemplazó en el 2008 a su hermano Fidel en la presidencia de la isla, Raúl Castro emprendió una cruzada contra la corrupción y para hacer más eficiente el sistema económico socialista.

Durante su gestión, ha tomado medidas para impulsar la agricultura y, más recientemente, develó un plan de más de 300 reformas entre cuyos objetivos está dar mayor autonomía a las empresas estatales para intentar revertir años de mal funcionamiento y falta de rentabilidad.

Cuba espera un crecimiento económico del 2,9% en el 2011 y las reformas programadas, entre las que ha destacado la reducción de más de un millón de empleos estatales y la expansión del sector privado, buscan modernizar el sistema instalado tras la revolución de 1959.

Castro dijo a su gabinete que la situación se agrava debido a que están imposibilitados a adoptar medidas drásticas como la suspensión de entregas de materias primas a empresas encargadas de producir artículos de primera necesidad.

Ya el presidente había levantado sus críticas a mediados de año en el Parlamento, cuando acusó a funcionarios del Gobierno de pereza, corrupción, negligencia y rigidez ideológica, al tiempo que instó a adoptar nuevas formas de pensar.

"El mayor obstáculo que enfrentamos (...) es la barrera psicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad", dijo Castro en esa oportunidad.

"Hay que luchar por desterrar definitivamente la mentira y el engaño de la conducta de los cuadros (dirigentes), de cualquier nivel", añadió al Parlamento en agosto.

Durante la reunión del sábado, el gobierno analizó el avance de una medida que buscaría entregar en arriendo locales estatales en desuso o mal utilizados a empleados privados, como parte del impulso que el Estado está ofreciendo al trabajo por cuenta propia que ya involucra a unos 338.000 cubanos.