La Habana. El presidente Raúl Castro puso a un militar al frente de la mayor corporación comercial de Cuba, como parte de sus esfuerzos para aumentar la eficiencia y reducir la corrupción en las principales empresas que operan en divisas en el país.

El coronel Héctor Oroza llegó a las oficinas centrales de la Corporación de Exportaciones e Importaciones (Cimex) a principios de este mes para reemplazar a su presidente de muchos años, Eduardo Bencomo, según varios empleados de la empresa.

"Desde entonces ha habido muchos militares por aquí", dijo un empleado, que pidió no ser identificado.

Desde que reemplazó en el 2008 en la presidencia a su hermano Fidel, Raúl Castro ha tomado medidas para estimular la deteriorada economía estatal, aumentar la productividad y enfrentar la corrupción.

Castro pretende, al parecer, subordinar algunas de las compañías independientes a ministerios y ve el proceso de consolidación ya iniciado como el mejor camino a seguir.

En muchos casos Castro ha encomendado la tarea a militares, una institución a la que comandó durante casi medio siglo como ministro de Defensa de Cuba.

Al menos diez militares ocupan cargos en su gabinete o como viceministros y jefes de los organismos claves.

Oroza era el número dos del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), un poderoso holding militar que opera muchos negocios en moneda extranjera, entre ellos el mayor operador de turismo y negocios inmobiliarios, depósitos y tiendas de comercio minorista.

Uno de los yernos de Castro, el coronel Luis Alberto Rodríguez, es el director ejecutivo de Gaesa.

La nueva subdirectora de Cimex es Ana María Ortega, quien ocupaba una posición similar en la cadena de ventas minoristas de los militares, TRD-Caribe, según fuentes de la empresa.

"No me sorprende. Sigue la tendencia que hemos visto bajo Raúl", dijo un diplomático occidental en La Habana.

La designación de Oroza no fue anunciada, pese a las relaciones que la corporación Cimex sostiene con cientos de proveedores extranjeros y su significativo papel en la vida de Cuba.

Consolidación en marcha. Cimex, con ingresos anuales por más de US$1.000 millones, es un conglomerado estatal que opera exclusivamente en divisas y en una moneda dura conocida como peso convertible, que cotiza a 1,08 dólares.

La corporación administra un banco y una naviera, procesa operaciones con tarjetas de crédito, controla el millonario negocio de las transferencias de remesas desde el extranjero, tiene una inmobiliaria y opera la mayor agencia de viajes de Cuba.

Cimex posee más de 2.500 tiendas minoristas, desde centros comerciales a restaurantes de comida rápida y gasolineras.

Los cambios en la gerencia de Cimex llegan tras la liquidación el año pasado de Cubalse, la segunda mayor corporación de Cuba en moneda extranjera. Algunas de sus numerosas empresas fueron transferidas a empresas militares y a

Cimex. La disolución de Cubalse, según explicaron autoridades cubanas, buscaba reducir gastos, aumentar el poder de negociación, concentrar las empresas de servicios y aumentar la eficiencia.

Cuando cayó la Unión Soviética -ex benefactor de Cuba- en la década de 1990, la isla quedó desesperada por moneda dura y entonces Fidel Castro abrió la puerta al turismo internacional y las inversiones extranjeras, legalizando el dólar y creando más tarde el peso convertible.

También permitió la recepción de remesas de los cubanos residentes en el extranjero.

Los militares, junto con Cimex y Cubalse, recibieron la misión de absorber el flujo de efectivo mediante la creación de tiendas minoristas y otros negocios que el gobierno veía como un experimento en un sistema de competencia entre entidades del Estado.

Pero Raúl Castro vería al parecer el modelo como redundante y carcomido por la corrupción.

El robo en las gasolineras llega al 50%, según medios estatales, y buena parte del prolífero mercado negro de Cuba es al parecer alimentado por productos desviados de almacenes controlados por varias empresas.

Todavía no está claro qué ocurrirá con CIMEX, pero muchos creen que algunas de sus operaciones serán fragmentadas y los negocios de turismo podrían, por ejemplo, terminar en manos del Ministerio de Turismo.

También hay versiones de que el gobierno podría unificar las tiendas de comercio minorista en pesos convertibles en una sola cadena, reemplazando el actual sistema de varios competidores estatales.