Montevideo. La historia sugiere que Grecia querrá repetir el éxito de Uruguay y evitar los errores de Argentina si termina por revisar los términos de las obligaciones de su deuda.

En momentos en que los políticos europeos dicen públicamente por primera vez que “reperfilar” la deuda de 329 mil millones de euros (US$463 mil millones) de Grecia puede ser posible, el canje de US$4.900 millones de bonos por nuevos valores que hizo Uruguay en 2003 puede proporcionar el modelo, dada la forma en que las autoridades de ese país se relacionaron con los inversores y obtuvieron su apoyo.

El impago de Argentina de US$95 mil millones dos años antes se considera un ejemplo de lo que no debe hacerse luego de que sus funcionarios se movieron con excesiva lentitud e irritaron a los acreedores.

“Lo que hizo Uruguay es un buen modelo para Grecia”, dijo Domingo Cavallo, ex ministro de Economía de Argentina y actual máximo responsable ejecutivo de DFC Associates LLC, una firma consultora de Buenos Aires.

Las nuevas preguntas respecto de si Grecia buscará una reestructuración de deuda se extienden más allá de sus fronteras en lo que constituye una prueba más para los gobernantes europeos, que llevan más de un año tratando de contener la crisis.

En momentos en que el país tiene problemas para reducir una deuda equivalente a 143% del Producto Bruto Interno (PBI), el rendimiento de los bonos griegos a dos años es de más de 25%, y el costo de asegurar la deuda contra un impago alcanza un nivel récord.

Algunos ministros de Hacienda europeos ahora proponen la idea de extender el programa de reembolso de deuda de Grecia en el marco de un plan que comprenda la rápida venta de activos del estado y una mayor reducción del gasto para tratar de restablecer la credibilidad del país.

Difícil de imaginar. “Es difícil imaginar que no habrá una reestructuración de la deuda”, dijo Alex Johnson, que contribuye a la administración de US$47 mil millones como jefe de gestión de cartera en Londres de Fischer Francis Trees Watts.

“Es probable que Grecia obtenga un paquete de ayuda adicional que le dará alrededor de un año más, pero en algún momento tendrá que enfrentar la realidad”, señaló.

Uruguay canjeó US$4.900 millones de deuda en 2003, extendió los vencimientos cinco años y mantuvo las tasas y el monto principal sin cambios.

Si bien Standard Poor’s lo consideró un impago, un estudio de 2005 del Fondo Monetario Internacional (FMI) mostró que el llamado corte de pelo de inversión para los tenedores de bonos fue de alrededor del 13%.

Una iniciativa argentina de 2005, cuatro años después de su impago, se tradujo en una reducción de 73% para los inversores.

A los efectos de asegurar el éxito de su programa, Uruguay dijo que el cambio no tendría lugar a menos que participara más de 80% de los tenedores de bonos y pidió a los inversores que se sumaran voluntariamente al proceso en lugar de imponer nuevas condiciones. La estrategia tuvo buenos resultados, con una adhesión de 93%.

“Es increíble, pero Uruguay logró acceder a los mercados internacionales de crédito ese mismo año, lo que indica que lo más probable es que la actitud amistosa y voluntaria se traduzca en un rendimiento más rápido”, dijo Win Thin, jefe global de estrategia de mercados emergentes de Brown Brothers Harriman en Nueva York.

Mecanismos. El éxito de Uruguay consistió en su utilización de varios mecanismos que apuntaban a alentar a los inversores a no resistirse al canje, y Grecia podría adoptar medidas similares, dijeron Sergio Capaldi y Chiara Manenti, estrategas de renta fija de Intesa Sanpaolo SpA, en un informe del 4 de mayo.

Los viejos bonos se subordinaron a los nuevos valores, dejaron de negociarse en la bolsa y el banco central no los aceptó como garantía, dado que se consideraba que tenían un riesgo de 100% cuando los bancos fijaron ratios de adecuación de capital.

“La experiencia de Uruguay sugiere que la estrategia del palo y la zanahoria puede usarse para generar una extensión voluntaria de los vencimientos de la deuda griega sin un impago de las obligaciones de su deuda”, dijeron Mohit Kumar y Abhishek Singhania, estrategas de renta fija de Deutsche Bank AG en Londres, en un informe a clientes del 13 de mayo.

Mal ejemplo. También hay que tener en cuenta el caso de Argentina, aunque por sus errores. El mayor vendedor de bonos de mercados emergentes de la década de 1990 suspendió los pagos de la deuda a fines de 2001 luego de derrumbarse bajo la presión de una recesión, de un creciente déficit presupuestario y una paridad no competitiva con el dólar.

“Uruguay presentó algo positivo para el mercado”, dijo Hans Humes, presidente de Greylock Capital Management de Nueva York, que fue uno de los presidentes del Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina. “Argentina pasó de un problema de deuda soberana a un problema que hundió la economía, y Grecia se encamina en esa dirección”.

Con un impago de US$95 mil millones, Argentina esperó hasta 2004 para proponer una reestructuración que por fin se completó en 2005 con una participación de sólo el 75% conforme el gobierno presionaba a los inversores a aceptar el acuerdo de extensión de los vencimientos, reducción de los reembolsos y tasas de descuento más bajas.

El estancamiento de las negociaciones con quienes se negaron a aceptar las condiciones terminó en 2010, y Argentina sigue sin acceder al crédito en los mercados internacionales.