Río de Janeiro. La recuperación de la economía brasileña tras la crisis que sufrió el país entre 2015 y 2016, la peor de su historia, será más lenta que en otras recesiones, en opinión de varios economistas consultados por Xinhua.

"La gravedad del momento que vive la economía brasileña queda más patente cuando se analiza su comportamiento frente a últimas recesiones. La recuperación actual es peor que en la década de 1980, cuando Brasil sufrió lo que se llamó de 'la década perdida'", comenta el economista Eduardo Cassio.

La mayor economía de América Latina apenas volvió a crecer en el primer trimestre del año pasado, cuando su PIB se expandió un 0,5%. En 2017, finalizó con un tímido 1,0% de crecimiento y, este año, los efectos de la crisis han hecho que la previsión inicial del 3,0% haya pasado al 1,55%.

"El país tiene ante sí un desafío gigante ya que la recuperación no es tan buena y rápida como se había previsto", explica por su parte Carlos Prado, profesor en Economía de la Universidad Regional de Río de Janeiro.

Como ejemplo, cita un estudio de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) según el cual Brasil necesitará 11 trimestres para dejar de sentir los efectos de la crisis, que provocó una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 7 puntos entre 2015 y 2016.

Los especialistas coinciden en que la recuperación más lenta se debe, principalmente, a un menor presupuesto de las familias y de las empresas; la incertidumbre fiscal, y las malas inversiones anteriores, que han supuesto gastos millonarios sin retorno.

"La actividad económica todavía se encuentra un 5,5% por debajo del nivel observado antes de que empezara la recesión en el último trimestre de 2014", resalta Prado.

"Cuando se analizan los tres sectores, se comprende mejor la lenta recuperación. Por ejemplo, la construcción civil está un 16,6% por debajo del nivel que tenía antes de la crisis", agrega Marcia Milan, de la consultora Tendencias Integradas.

En comparación con el último trimestre de 2014, únicamente el agronegocio logró avanzar (un 8,2%), mientras que la industria se contrajo un 8,3% y el sector de servicios un 4,6%.

Los tres especialistas coinciden en que la recuperación más lenta se debe, principalmente, a un menor presupuesto de las familias (cuyos gastos son el motor de la economía nacional) y de las empresas; la incertidumbre fiscal, por la no aprobación de las reformas del Gobierno de Michel Temer; y las malas inversiones anteriores, que han supuesto gastos millonarios sin retorno.

"El Gobierno todavía está lejos de resolver la deuda que mantiene, y las familias y empresas, aunque mejoraron sus finanzas, todavía están en niveles por debajo de lo que deberían", comenta Milan, para quien, además, el que sea un año electoral y sin un claro candidato a la presidencia del país "genera dudas entre los inversores".

Cassio recuerda que "el Gobierno lanzó en los últimos años varios planes e iniciativas para reactivar la economía sin éxito. Un ejemplo es el sector automotor, que generó grandes inversiones, pero todavía hay una gran ociosidad en la oferta. También el sector público realizó inversiones desafortunadas en obras de infraestructura. Son pequeños detalles que ayudan a entender la lenta recuperación".

El mercado financiero rebajó este lunes por octava semana seguida su previsión de crecimiento del PIB, que situó ahora en el 1,55%, un 0,21 puntos menos que el lunes pasado y casi la mitad que el 3% previsto en enero. El Gobierno sitúa la expansión de la economía brasileña en el 2,5%.