Washington. La reforma al sistema de salud, el calentamiento global, el control de la natalidad y otros temas políticos candentes están amenazando con impedir un acuerdo sobre recortes al gasto de Estados Unidos, dijeron este viernes legisladores y asesores.

La disputa vuelve a plantear la posibilidad de que el gobierno se quede sin fondos, lo que obligaría a miles de despidos y remecería a los mercados financieros, aún cuando republicanos y demócratas comienzan a cerrar una brecha de US$50.000 millones entre sus diferentes planes.

Asesores dijeron que las negociaciones a puerta cerrada fueron productivas inicialmente. Pero líderes de ambos partidos emitieron posteriormente comunicados duramente redactados en los que culpaban a su rival de cualquier desfinanciamiento del gobierno.

"El status quo es inaceptable, y ahora eso es todo lo que los demócratas de Washington están ofreciendo", dijo el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner.

En tanto, el senador demócrata Charles Schumer dijo: "Los líderes republicanos de la Cámara (baja) han vuelto a dudar sobre si ceder a las demandas de extrema derecha para que abandonen cualquier acuerdo sobre sus recortes extremos".

La oficina de presupuesto de la Casa Blanca dijo que el plan de la Cámara de Representantes plantea "temas de política social extremos que no tienen nada que ver con reducir el gasto o reducir el déficit" mientras recorta el gasto en educación e investigación necesario para el crecimiento económico.

"El presidente dijo que él vetaría el proyecto de ley si le era presentado de esa forma, y necesitamos trabajar juntos para hallar un acuerdo razonable", dijo Meg Reilly, portavoz de la Oficina de Administración y Presupuesto.

Se agota el tiempo. El gobierno de Estados Unidos ha estado operando con una extensión temporal del presupuesto del año pasado desde el 1 de octubre debido a que los legisladores no pudieron resolver el debate partidista sobre el gasto.

El tiempo se está agotando. Los legisladores tendrán sólo unos pocos días para resolver sus diferencias cuando vuelvan a Washington la próxima semana.

Presionados por el movimiento Tea Party -conservadores ante el gasto-, los republicanos quieren mantener una promesa de campaña de reducir el tamaño del gobierno, mientras que los demócratas temen que estos recortes puedan poner en peligro la recuperación económica.

Pero los republicanos también esperan usar su poder para evitar que el presidente demócrata Barack Obama persiga políticas que no son de su agrado.

Estas van desde la reforma al sistema de salud aprobada el año pasado a las restricciones a las emisiones de gas de efecto invernadero y negar fondos a la planificación familiar, un grupo de control de la natalidad que también realiza abortos.

Un proyecto de gasto aprobado por la Cámara de Representantes controlada por los republicanos incluye cerca de 30 de esas restricciones, que es poco probable que sean aprobadas por un Senado liderado por los Demócratas o superen el veto de Obama.

Un proyecto de ley libre de restricciones de política sería difícil de aceptar para Boehner, quien debe su cargo a decenas de legisladores conservadores alineados con el movimiento Tea Party.

"No hay forma de que un proyecto sin restricciones políticas pueda ser aprobado por la Cámara de Representantes", dijo un asesor de los líderes republicanos.

Si no hay un acuerdo a mediados de la semana, los legisladores tendrán que decidir si aprobar una medida provisional o prepararse para que el gobierno se quede sin fondos, dijeron asesores.

Aprobar otra medida provisional sería difícil después de que legisladores ya han pasado dos de ellas este año.

Legisladores de alto rango de ambos partidos han dicho que no votarán por una nueva extensión y 54 conservadores republicanos de la Cámara de Representantes se rehusaron a aprobar la más reciente.