Madrid. La esperada reforma del mercado laboral de España, prevista para la semana próxima, recortará los costos de contratación y despido, pero podría no brindar la suficiente flexibilidad para eliminar las dudas de los mercados sobre la economía a largo plazo, dijeron economistas.

La reforma es clave en la capacidad de España para generar empleo, reducir su deuda y recuperarse para dar vuelta a una economía que se contrajo un 3,6 por ciento interanual en el 2009.

Pero después de una semana en la que Madrid anunció un plan de austeridad que había pasado meses negando que fuera necesario, algunos creen que el presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, finalmente despertó.

Eso podría significar poner en marcha el tipo de medidas que reduzcan los costos de despedir a los trabajadores fijos, y cierto alivio para los mercados financieros preocupados por el tamaño de la deuda española, mientras aumenta la capacidad del país para crear empleo y mejorar los ingresos fiscales.

"Por primera vez el Gobierno ha demostrado voluntad para asumir el coste político y empezar a tomar decisiones impopulares", dijo Javier Díaz-Giménez, profesor de Económicas del madrileño IESE Business School.

"Pero no tendrán el coraje de recorrer todo el camino y crear un único contrato laboral", declaró, añadiendo que preveía que el Gobierno recortará el costo del despido de empleados fijos desde los 45 días por año trabajado, probablemente hasta los 20 días, y con un límite temporal.

El costo político de las medidas de Zapatero se hizo evidente el domingo, cuando un sondeo de opinión reveló que el opositor Partido Popular (PP) duplicó su ventaja sobre los socialistas desde el anuncio de los recortes.

DUALIDAD FRENA ECONOMIA

Una de cada cinco personas en España está sin empleo, el doble que la tasa de la zona euro y el doble de la cifra de hace dos años. También hay 1,3 millones de hogares en los que ninguno de sus miembros tiene trabajo.

España necesita especialmente deshacerse de una perjudicial dualidad en el mercado laboral, donde el costo de despedir a los empleados fijos está entre los más altos en Europa. Mientras tanto, el despido de los que tienen contratos temporales casi no genera gastos a los empleadores.

"Espero cierta flexibilización (del mercado laboral)", dijo José Zárate, economista en 4Cast en Londres.

"(Pero) los mercados quieren una reforma laboral al estilo de la de Reino Unido, y eso no va a suceder. Así que no les gustará", agregó.

Además, el desempleo se sitúa en el 40 por ciento entre los jóvenes, mientras que los trabajadores de más edad representan el grueso de los contratos fijos, lo que merma la productividad.

"El resultado de no llevar esto adelante podría ser catastrófico", dijo Zárate, refiriéndose a los efectos secundarios de un alto nivel de desempleo: consumo deprimido, menores ingresos fiscales y mayores desembolsos en prestaciones.

Las negociaciones para la reforma laboral entre sindicatos y empleadores han durado meses por el choque entre sus demandas, especialmente en temas de costos de despido, y la falta de voluntad de Zapatero para sacarlas adelante.

Sin embargo, la situación ha cambiado ante la nueva presión de la UE y el nerviosismo del mercado sobre el euro tras las repercusiones del paquete de rescate griego. La reforma pactada parece estar más cerca, y la prensa dijo este fin de semana que Zapatero dio un ultimátum de 10 días.

El peligro podría ser que, con las prisas de presentar algo a los mercados, el Gobierno apruebe un proyecto de ley que parezca bueno en un principio pero que después sea considerado débil.

"Se hará de forma forzada y será de baja calidad, algo que en el largo plazo tendrá que rectificarse", dijo Josep Soler, economista y director en la escuela de negocios de Barcelona IEF.

"Inicialmente (el mercado) tendrá una reacción positiva (...) pero el día después, cuando la gente se dé cuenta que no hay medidas que incentivan el empleo, responderá mal", declaró.