Madrid. La reforma laboral sólo es una parte más de todas las medidas económicas adoptadas por el Gobierno español para mejorar la estructura económica y productiva del país, dijo este miércoles el presidente del Gobierno.

La reforma laboral, afirmó, "es una pieza más de las necesidades de la economía productiva en nuestro país", dijo Zapatero en una intervención parlamentaria.

El presidente del Gobierno añadió, en la misma línea que la planteada recientemente por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que esta reforma no es "la solución definitiva" a los problemas de desempleo y productividad.

Disconformidad de algunos sectores. Algunos sectores han dicho que la reforma laboral, tal como está planteada en un decreto ley, adolece de imprecisiones, deja muchas zonas grises a la interpretación y no toca aspectos tan importantes como el de los convenios colectivos.

Este martes, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, pidió a los grupos parlamentarios que aprovechen la tramitación de esta reforma en el Congreso para incluir o clarificar algunos aspectos abiertos.

Fernández Ordoñez siempre ha subrayado la necesidad de indexar los salarios a la productividad y no a la evolución de los precios, como se plantea en los convenios colectivos.

Por su parte, los sindicatos mayoritarios han rechazado frontalmente la reforma laboral por menoscabar los derechos fundamentales de los trabajadpores y han convocado a una huelga general para el próximo 29 de septiembre.

Las dos cámaras legislativas españolas -el Congreso y el Senado- deben ahora debatir el decreto ley en su calidad de proyecto de ley, tras su ratificación del martes por la Cámara baja.

El Gobierno se ha dado un plazo de 12 meses para debatir e introducir las enmiendas correspondientes a esta reforma laboral, pero ha expresado su voluntad por cerrar su tramitación en un plazo no mayor de tres meses.