Bruselas. Los planes para crear una unión bancaria europea conllevan el riesgo de una división entre los países que integran la zona euro y aquellos que están afuera, dijo este miércoles el principal regulador de bancos de la región, al expresar sus preocupaciones sobre la última idea para afrontar la crisis financiera.

La semana pasada, la Comisión Europea reveló planes para que el Banco Central Europeo (BCE) supervise a todos los bancos del bloque como un primer paso hacia una unión bancaria, una propuesta que dividió a la eurozona y preocupó a países vecinos que temen que sus prestamistas se vean indirectamente afectados.

En declaraciones ante el Parlamento Europeo, Andrea Enria, presidente de la Autoridad Bancaria Europea, advirtió que la unión -un frente unido entre naciones de la eurozona para proteger a sus prestamistas- se arriesgaba a que exista un grupo de reglas aplicadas a bancos bajo la supervisión del BCE y otro para los de afuera.

"Nos arriesgamos a una polarización (...) entre el área del euro, con reglas y prácticas de supervisión únicas, y el resto de la Unión (Europea), que operaría con un grado todavía mayor de discreción nacional al (...) aplicar el reglamento único", explicó.

En sus primeros comentarios públicos desde el anuncio de la propuesta, el economista italiano dijo que aunque la unión bancaria era algo que "necesita hacerse ahora", el desafío sería "encontrar el adhesivo indicado para mantener unido al mercado único".

Sus dichos reflejaron una preocupación compartida por muchos países acerca de que reglas como las dirigidas al capital, que indica cuánto deben tener de reserva los bancos para pérdidas, puedan aplicarse de manera diferente.

Hay tres grandes pasos hacia una unión bancaria: el BCE recibe la responsabilidad de supervisar a todos los bancos de la eurozona y otros que adhieren, un fondo para cerrar y establecer las deudas de bancos quebrados y un plan reglamentado para proteger los depósitos de los ahorristas.

Los comentarios de Enria subrayan uno de los problemas centrales creados por esta unión, puesto que concretamente podría crear una brecha entre aquellos países dentro del plan y los que queden por fuera, cuyos bancos sufrirían las consecuencias.

Muchos opinan que la Autoridad Bancaria Europea, formada para coordinar la supervisión de los bancos en respuesta a la crisis financiera y que es gestionada por reguladores de toda la Unión Europea, podría funcionar como contrapeso.

La Comisión Europea ya sugirió un mecanismo de votación especial entre reguladores de la UE como contrapeso para el poder de aquellos que integran la zona euro.