Londres. El gobierno del Reino Unido reveló una reforma del sistema de regulación bancaria del país, que consolidará el poder dentro del Banco de Inglaterra.

La Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por su sigla en inglés), que durante la pasada década ha supervisado el sector bancario y financiero británico, será dividida en tres nuevas agencias, incluyendo una para regulación bancaria que formará parte del Banco de Inglaterra.

Los cambios son más ambiciosos que lo esperado, después que el Partido Conservador se viera obligado a formar una coalición con un partido de menor.

La decisión también representa el intento del gobierno de distanciarse de un sistema de regulación desprestigiado por la crisis financiera.

En un discurso pronunciado la noche del miércoles, el titular del tesoro británico, George Osborne, dijo que los cambios llevan "a un nuevo sistema de regulación que aprende las lecciones de la mayor crisis bancaria de nuestra generación".

Fortalecimiento. El corazón de la reforma propuesta -que requiere la aprobación parlamentaria y sería implementada a fines de 2012- es el fortalecimiento del Banco de Inglaterra.

Además de su responsabilidad actual por la política monetaria, el banco central evitará riesgos sistémicos y realizará la supervisión diaria del sector financiero británico, incluyendo empresas extranjeras que operan en la City de Londres, por medio de un nuevo organismo supeditado, por ahora llamado Prudential Regulatory Authority.

Otras dos funciones de la Autoridad de Servicios Financieros -la de protección al consumidor y la función policial- serán asumidas por nuevas entidades independientes, incluyendo una agencia centrada en combatir el delito económico.