Washington. El Senado estadounidense acordó este miércoles debatir la revisión más radical a la regulación financiera del país desde la década del 30, terminando con una disputa entre demócratas y republicanos que mantuvo paralizado la cámara alta por tres días.

El Senado comenzará el debate este jueves a las 16.15 GMT, dijo el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid. "Los senadores republicanos han aceptado finalmente dejarnos comenzar este debate, lo cual agradecemos, y esperamos que esto presagie más cooperación", dijo Reid.

El acuerdo se produjo después de que los demócratas amenazaran con realizar una sesión extraordinaria durante toda la noche para presionar a los republicanos a terminar con su oposición después de que hubieran bloqueado avances en el proyecto por tres días.

Sobre los temas, la distancia entre ambos partidos no es inmensa y los analistas esperan que el proyecto sea aprobado más adelante este año.

Pero podrían presentarse más obstáculos en el camino. Los demócratas temen que los republicanos puedan amenazar con maniobras obstructivas o con enmiendas individuales al proyecto.

Un asesor republicano dijo que los demócratas realizaron seis concesiones como parte del acuerdo. Una fue retirar una propuesta para establecer un fondo de US$50.000 millones para ayudar a financiar las liquidaciones de las firmas financieras grandes que presenten problemas.

Con elecciones en el Congreso en noviembre, los legisladores de ambos partidos están interesados en aprobar el proyecto, que representa la reforma más ambiciosa a las reglas de Wall Street desde la década de 1930.

Los mercados financieros están vigilando la disputa en busca de signos que indiquen cómo será el endurecimiento de las prácticas bancarias y qué podría implicar el plan para el capital de los bancos.

El proyecto de los demócratas impondría regulaciones sobre los mercados de derivados extrabursátiles, frenaría las operaciones riesgosas de los bancos y obligaría a los fondos de cobertura a registrarse ante el Gobierno.

Cualquier proyecto que el Senado apruebe tendría que ser reconciliado con una versión que fue aprobada por la Cámara de Representantes en diciembre. Analistas dicen que esto podría ocurrir para mediados de año.

Obama pide celeridad.  "Es lo correcto por hacer", dijo el mandatario estadounidense, Barack Obama.  "Esto no debería ser un tema partidista. Todos fueron dañados por la crisis de Wall Street", declaró.

"Espero que podamos hacer esto con rapidez, reconciliarlo con el trabajo que se hizo en la Cámara baja y luego yo pueda firmarlo y convertirlo en ley muy pronto", agregó.

Obama habló con periodistas en su camino a regreso a Washington, desde un viaje por el medio oeste del país donde insistió en los que estadounidenses no deberían esperar "otro día" por una reforma financiera.

Con el desempleo en el país apenas por debajo de 10%, los estadounidenses están nerviosos sobre las finanzas del país, lo que ha llevado la aprobación de Obama a 50% o menos y ha reducido las posibilidades de sus correligionarios demócratas de ganar las elecciones legislativas de noviembre.

Obama rehusó realizar comentarios sobre las acusaciones de fraude contra el poderoso banco de inversiones Goldman Sachs, que muchos consideran ha justificado la necesidad de aplicar una reforma a las normas financieras.

"Parte del comportamiento de Wall Street, aún si es legal, no parece servir a un propósito económico", dijo Obama, insistiendo en que se necesita una mayor "transparencia, apertura y claridad" del sistema financiero.

"Podría reducir los bonos para algunos de los actores de Wall Street, pero nosotros terminaremos teniendo un sistema financiero más seguro, y creo que los bancos y otras instituciones financieras pueden volver a ganar dinero de la manera antigua, mediante préstamos a compañías para construir negocios y crear empleos", afirmó.