Es improbable que la reunión que mantendrán esta semana los ministros de agricultura del G20 llegue a un acuerdo sobre la aplicación de reglas más duras en los mercados de materias primas, un objetivo que busca Francia.

Pero el grupo sí podría acordar el intercambio de datos clave sobre suministros de cereales para mitigar el riesgo de la escasez alimentaria.

París considera a una regulación más estrecha de los mercados de materias primas como una prioridad en su presidencia del Grupo de las 20 economías líderes.

El presidente Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores por la inflación alimentaria que ha incentivado el malestar en Africa del Norte y Oriente Medio.

La creciente demanda de alimentos y combustibles mantendrá en los próximos años la presión al alza de los precios agrícolas, pero una mayor transparencia sobre la cantidad de granos que produce cada país podría calmar las preocupaciones sobre el suministro.

Si bien todas las naciones del G20 están de acuerdo en que se necesitan medidas para abordar la inflación alimentaria, persisten las diferencias sobre si los precios deberían ser limitados por la regulación o por medio de un aumento de la producción agrícola.

"Habrá algunas medidas para problemas relativamente secundarios pero lo que importa es la atención que la comunidad internacional está dando al problema de la agricultura", dijo el especialista en materias primas Philippe Chalmin.

"Esta es la primera vez que hay una reunión internacional así sobre los problemas agrícolas", señaló.
Chalmin, que también es asesor del gobierno francés, dijo que espera que el comunicado final incluirá el tema de la especulación aunque no ve las condiciones para un acuerdo sobre la regulación debido a la brecha entre "la visión de Sarkozy y la visión de gente más razonable".

En efecto, las propuestas de Francia para imponer límites a las posiciones de los inversores en el mercado, o un depósito mínimo en efectivo para transacciones de derivados de materias primas, no obtuvieron el apoyo de países como Gran Bretaña, que creen que la especulación no es la causa de la inflación alimentaria.
Estados Unidos, Brasil y Argentina dicen que en vez de dedicarse a la regulación, el G20 debería reconsiderar medidas para incrementar la producción agrícola a través de la inversión y el uso de nuevas tecnologías.

"El desafío de la seguridad alimenticia mundial se alcanza con más producción, más tecnología y más competitividad con más productores", dijo el ministro argentino de Agricultura, Julián Domínguez, el mes pasado.

El borrador de un comunicado al que accedió Reuters el jueves mostró que los ministros de Agricultura que se verán en París el 22 y el 23 de junio podrían concluir con un acuerdo limitado que se centraría más que nada en los datos o el suministro de alimentos, pero no en los mercados.