París. La crisis de la zona euro dominará la cumbre de jefes financieros y banqueros centrales del G-20 este viernes en París, tras una rebaja de calificación crediticia a España que refleja el riesgo de que una economía mucho mayor a Grecia está bajo amenaza.

Autoridades de Francia y Alemania intentan armar un plan de resolución de crisis a tiempo para la cumbre de la Unión Europea del 23 de octubre y se están llevando a cabo discusiones paralelas sobre la necesidad de aumentar el capital del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ministro de Finanzas de Sudáfrica dijo que el FMI y el fondo de rescate de la zona euro EFSF estaban poco equipados para enfrentar un eventual empeoramiento de la crisis del euro que vaya más allá de Grecia.

"Los recursos disponibles en el EFSF y el FMI no son adecuados si el contagio se propaga todavía más", dijo Pravin Gordhan en París.

El temor a las consecuencias que acarrearía una moratoria de Grecia -y tal vez de otros países- ha mermado la confianza desde fines de julio. Las acciones mundiales han retrocedido un 17% desde el máximo del 2011 que tocaron en mayo.

Enfatizando el desafío que enfrentan las autoridades europeas, Standard and Poor's recortó este jueves la calificación a largo plazo de la deuda española, citando su elevado desempleo, endurecimiento del crédito y alto endeudamiento del sector privado.

La reunión en París podría dar luz verde a los reguladores para establecer nuevas normas sobre los bancos denominados "demasiado grandes para quebrar", incluyendo recargos de capital, previstas para ser aprobadas oficialmente en Cannes.

"Esta reunión ocurre en un contexto donde la prioridad absoluta para el éxito del G-20 es hallar los elementos para la estabilidad de la zona euro", dijo una fuente del Ministerio de Finanzas de Francia.

Con una impaciencia que crece por la crisis y por sus implicaciones para el resto del mundo, se prevé que los jefes financieros externos al bloque hablen de manera directa.

"Esta reunión es un importante punto antes de (una cumbre del G-20 en) Cannes y una oportunidad valiosa para presionar a la zona euro", dijo un delegado del G-20 no europeo.

División. A diferencia del 2009, cuando el G-20 lanzó un esfuerzo coordinado para sacar al mundo de la crisis, el foro está en riesgo de dividirse, con el resto del mundo irritado por los titubeos de Europa ante la crisis que comenzó hace dos años, y mientras Washington y Pekín pelean por el yuan.

Un probable plan anti-crisis solicite a los bancos aceptar mayores pérdidas sobre sus tenencias de deuda griega que el 21 por ciento definido en julio para la aprobación de un segundo rescate a Atenas, lo que ahora se ve insuficiente.

"Será más, eso es más o menos cierto", dijo el ministro de Finanzas francés, Francois Baroin, anfitrión de la cita en París, a la radio Europe 1.

Este programa también definiría un sistema de recapitalización de los bancos y planea apalancar al Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (EFSF por su sigla en inglés) con el fin de darle más capacidades.

El ministro de Finanzas de Japón, Jun Azumi, dijo que compartirá con sus pares del G-20 la "amarga experiencia" de su país, que no pudo contener su crisis bancaria en la década de 1990 por hacer muy poco y muy tarde.

Aunque el EFSF tiene recursos para abordar rescates para Grecia, Portugal e Irlanda, sería sobrepasado ante la necesidad de rescatar a una economía más grande como Italia o España, que también han estado bajo ataque de los mercados.

"Vemos destacados riesgos a las perspectivas de crecimiento de España debido al alto desempleo, duras condiciones financieras, el aún alto nivel de deuda del sector privado, y la probable desaceleración económica en los mayores socios comerciales de España", dijo S&P en un comunicado.

El método más efectivo sería convertir al EFSF en un banco, de manera de poder aspirar a recursos del BCE. Alemania y el BCE se oponen a esta idea.

El G-20 podría referirse a la crisis de la zona euro en su declaración y en las conferencias de prensa de cierre del evento en la tarde del sábado, pero es poco probable que salga algo muy concreto a nueve días de la cumbre de la UE.

¿Más dinero para el FMI? Fuentes del G-20 dijeron que la mayoría de las economías BRICS estaba a favor de elevar el capital del FMI como herramienta para combatir la crisis.

"Hemos dicho esto antes y lo decimos de nuevo, que si las economías emergentes y los Brics son llamados a contribuir, podemos hacerlo mediante la vía del FMI', dijo una de las fuentes. "India está abierto a eso, China y Brasil también", agregó.

Estados Unidos insiste en que el FMI tiene suficientes recursos.

Otra fuente del G-20 dijo que el FMI presentaría un plan a su directorio ejecutivo, que tenía bastante respaldo, para crear líneas de crédito de corto plazo disponibles fundamentalmente para los países saludables afectados por crisis de liquidez.

Esto podría ayudar a los países de la zona euro golpeados por la actual crisis de confianza en la deuda soberana del bloque.

La reunión en París podría dar luz verde a los reguladores para establecer nuevas normas sobre los bancos denominados "demasiado grandes para quebrar", incluyendo recargos de capital, previstas para ser aprobadas oficialmente en Cannes.

Es poco probable que haya algún progreso real sobre los grandes objetivos, tales como fijar parámetros para medir los desequilibrios globales y frenar los flujos de capital especulativo, antes de una cumbre del 3 y 4 de noviembre en Cannes, donde Francia entregará el bastón del G-20 a México.

La fuente del Ministerio de Finanzas francés dijo que su país espera que en Cannes se tengan dos o tres medidas concordadas para los países que muestren desequilibrios, medidas de consolidación para aquellos con altos déficits y medidas de estímulo para los que registren superávits.

"Vamos a tratar de conseguir algún avance y obtener, quizás no mañana ni el sábado, pero sí en Cannes, una lista de medidas país por país. Estas deberían ser medidas que tendrán un impacto sobre la economía real", agregó.

Otra fuente del G-20 dijo que tras las conversaciones preparatorias del jueves, China se comprometería en París a impulsar su consumo interno mediante un plan a cinco años, dirigido a las familias, las empresas y la infraestructura.

Los países del G-20 representan el 85% de la producción global.