La riqueza privada de Latinoamérica logró un crecimiento de 7%, alcanzando US$4,8 billones en el último periodo y se estima que a 2020 llegará a US$7,1 billones.

Aunque la región representa apenas 2,8% de la riqueza privada mundial, en términos de riqueza offshore, la relevancia de la región es mayor: 12% de la riqueza offshore global proviene de Latinoamérica.

El resultado es parte de la edición 16 del reporte Global Wealth 2016 que realiza The Boston Consulting Group, sobre la evolución de la riqueza privada tanto desde la perspectiva global como regional.

El resultado latinoamericano es levemente superior al promedio de la riqueza financiera privada en el mundo, que creció 5,2% en 2015 y alcanzó un total de US$167,8 billones. En los próximos cinco años se espera que la riqueza privada mundial crezca a un ritmo anual de 6%, para llegar a US$224 billones en 2020.

Todas las regiones del mundo aumentaron su riqueza privada en 2015, aunque a un ritmo menor al del año pasado, a excepción de Japón. Por ahora, Norteamérica sigue encabezando el ranking como la región más rica, con US$60,4 billones, seguida de Europa y Asia Pacífico (excluyendo a Japón).

A diferencia de otros años, el peso del crecimiento de esta riqueza fue generado por la creación de nueva riqueza (como, por ejemplo, el aumento de los ingresos familiares) más que por el desempeño de los activos existentes, como consecuencia de que los mercados de valores se han mantenido planos o incluso han caído.

[[wysiwyg_imageupload:7006:]]

El estudio presupone que los mercados se recuperarán. A partir de esa premisa, calcula que el crecimiento de la riqueza privada global avance a una tasa del 6% durante los próximos cinco años para alcanzar los US$224 billones en 2020. 

En cuanto a la distribución de la riqueza, el número de hogares millonarios creció 6% en 2015, representando el 47% de la riqueza global. Varios países, especialmente China e India, concentraron este incremento; aunque no hay cambios significativos en la densidad de millonarios (millonaire density) comparado con 2014.