El candidato republicano a las elecciones presidenciales estadounidenses, Mitt Romney, acusó este sábado al presidente Barack Obama de no hacer nada mientras una calamidad presupuestaria se acerca a Washington, en un intento por repuntar tras una dura semana de campaña.

Romney saltó al debate sobre el "abismo fiscal", el potencial gran problema de fin de año cuando comiencen a regir recortes de gastos por cerca de US$109.000 millones a menos que Obama y el Congreso lleguen a un acuerdo sobre reducción de déficit para impedir esos recortes.

Recortes impositivos de la era Bush también expirarán a fin de año.

El debate en Washington refleja la batalla electoral entre Obama y Romney. Los demócratas quieren compensar el déficit elevando los impuestos a los estadounidenses ricos, mientras que los republicanos favorecen recortes de gastos.

"El estancamiento político amenaza a llevarnos de vuelta a la recesión, pero en vez de buscar soluciones bipartidistas, el presidente Obama está permitiéndonos pasivamente caer en un abismo fiscal", declaró Romney en su podcast semanal.

La Casa Blanca divulgará un desglose de los recortes este viernes y los congresistas republicanos son los que impiden llegar a acuerdo porque se niegan a aceptar una propuesta más equilibrada.

La Casa Blanca y el Congreso, demócratas y republicanos -incluyendo al compañero de fórmula de Romney como candidato a la vicepresidencia, Paul Ryan- aceptaron los recortes automáticos en virtud de un acuerdo en agosto del 2011.

Romney, quien ha prometido que fortalecerá al aparato militar estadounidense si resulta electo el 6 de noviembre, ha criticado los recortes a la defensa por US$54.000 millones que entrarían en vigor a fin de año. El republicano afirma que no es momento de encoger el presupuesto del Pentágono.

"¿Qué tipo de comandante en jefe fuerza a los estadounidenses a elegir entre enormes alzas tributarias que minarán a la economía y enormes recortes a nuestros militares, que minarán a la seguridad nacional?", dijo la portavoz de Romney, Andrea Saul.

Romney está terminando una dura semana, en la que cayó bastante por debajo de Obama en los sondeos y fue criticado por demócratas y algunos republicanos por convertir la muerte de cuatro estadounidenses ultimados por manifestantes musulmanes en la misión diplomática estadounidense en Bengasi, Libia, en tema de campaña.

El candidato se tomó el día este sábado en medio de sus actividades de campaña. Pasó parte de la tarde viendo el partidos de fútbol de uno de sus nietos y viajará a Colorado y a California este domingo.