Río de Janeiro. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, admitió hoy que el Gobierno tuvo dificultades para cerrar el presupuesto y necesitó elegir en qué áreas debía "apretar el cinturón", pero resaltó que estas áreas no serán los programas sociales.

"Creo que todavía hace falta mucha cosa para hacer. Así como en vuestra casa, en las que a veces hay dificultades en el presupuesto, el Gobierno federal también los tiene. Pero así como vosotros elegís dónde apretar el cinturón, nosotros también, y no lo apretaremos en los programas esenciales para que el país siga adelante, que son los programas sociales", dijo Rousseff en un acto en el estado de Pernambuco (noreste del país).

La mandataria dijo que trabajará "todo santo día" y que su objetivo será que el país no pase más por las penurias económicas de antaño, en la que miles de habitantes del noreste, la región más pobre del país, se vieron obligados a emigrar al sur y sureste por falta de oportunidades.

"Falta mucha cosa por hacer, pero os garantizo que continuaré trabajando día a día, todo santo día, y tendré un objetivo. Mi objetivo es que Brasil no tenga más aquella situación que veíamos en todo el pasado, que era que los nordestinos salían del noreste para tener oportunidades fuera de su región. El gobierno tiene que asegurar oportunidades iguales", agregó Rousseff.

En una región castigada duramente por la sequía, la presidenta se comprometió a concluir antes de que finalice su mandato las obras de transposición del río San Francisco, el más importante del noreste.

"Convivir con la sequía es saber qué más pronto o más tarde llega, pero cuando lo haga, que no nos coja sin protección. Esto es lo que queremos con este canal", concluyó la presidenta.