Río de Janeiro. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró hoy que la economía brasileña no está "estructuralmente enferma" si bien necesita de un ajuste fiscal para equilibrar las cuentas públicas.

En una entrevista concedida a la televisión Globo, Rousseff admitió que Brasil pasa por "problemas y dificultades" económicas, y que el ajuste fiscal impulsado por su Gobierno es necesario para volver a tener crecimiento económico.

La mandataria brasileña se dijo estar "bastante angustiada" con la inflación, que en mayo registró en el acumulado de los últimos meses un 8,47 por ciento, la mayor desde diciembre de 2003 y muy por encima del techo del Gobierno para este año, del 6,5 por ciento.

"Estoy preocupada porque creo que haremos un inmenso esfuerzo. Haremos lo posible y lo imposible para que Brasil vuelva a tener una inflación bien estable, dentro de la meta. Este proceso que estamos viviendo tiene un tiempo (limitado), y no durará", pronosticó.

Rousseff aseguró que se siente "triste" con las críticas que recibe, pero que aprendió a vivir con la situación. "Es cada día. Hay horas que exageran un poco, critican duro, pero es la actividad pública", concluyó.