México debe transitar hacia un sistema fiscal que recaude más, y con ello financiar un sistema de seguridad social universal para resolver los problemas de pobreza y desigualdad, aseguró John Scott, investigador académico del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El académico dijo que una de las razones por las cuales el país tiene una de las capacidades recaudatorias más bajas del mundo, con cerca de 10% del PIB sin considerar el petróleo, es porque hay muchos huecos “diseñados a proteger a ciertos grupos de interés en algunos casos, y en otros para supuestamente proteger a grupos vulnerables”.

En este sentido, señaló que dicha situación distorsiona la distribución del ingreso, donde muchos de los privilegios terminan beneficiando a los grupos de más altos ingresos.

Citó como ejemplo las exenciones del IVA en alimentos y medicinas, que buscan proteger a los más pobres.

Por cada peso que el Estado deja de recibir en término de gasto fiscal de un pobre, le está regalando 36 pesos a un rico. Sería mucho más eficiente que el Estado cobrara los 37 pesos, y después utilizara el gasto para regresarle no nada más el peso que dio el pobre, sino 10 pesos más”.

Revisar esquemas. El investigador del Coneval aseguró que también se hace urgente revisar aquellos rubros del gasto público que amplían la desigualdad.

El Estado mexicano decide, por ejemplo, que hay ciudadanos que merecen una pensión para adultos mayores de 500 pesos (US$30,9) al mes, mientras que hay otros mexicanos que merecen 130.000 pesos (US$8.056) al mes”.

Scott refirió que estos privilegios, vistos generalmente en los sindicatos del sector público, se obtuvieron en una época sin rendición de cuentas, pero que hoy seguimos pagando.

Ingresos y gastos. John Scott agregó que la mayor capacidad fiscal del país tiene que ir acompañada de un esfuerzo de eficiencia en el gasto, para que el esfuerzo no se pierda.

En la reforma se tiene que ver la parte de los impuestos y la parte del gasto simultáneamente, porque la sociedad mexicana es desconfiada de contribuir más, si no se tiene certeza del uso de los recursos”.