Madrid. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, destacó este miércoles en Madrid los datos macroeconómicos de su país para abrir la puerta a las inversiones extranjeras y resaltó el respeto a las "reglas del juego" que propugna su gobierno para la estabilidad inversora.

En un foro empresarial organizado por el diario El País, Santos dijo que Colombia es el país de América Latina con la inflación más baja, el crecimiento económico más alto, la tasa mayor de creación de empleo y el nivel de inversiones más elevado, junto a una deuda pública a la baja.

Todo esto a pesar del conflicto con la guerrilla, que dura ya medio siglo, pero que en la actualidad cuenta con una negociación entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno para intentar poner fin.

"Tenemos esos resultados (económicos) en medio de un conflicto que ha sido un freno", dijo Santos, quien subrayó su apuesta por la pacificación de Colombia.

A cuatro meses para las elecciones presidenciales, a las que se presenta Santos, afirmó que Colombia es un país abierto a la inversión extranjera, respecto a la cual no tiene "prejuicios".

Aseguró que uno de los ejes de inversión son las infraestructuras, con US$27.000 millones previstos en proyectos ya en marcha o venideros.

Otro foco es la tecnología, ya que Colombia quiere ser el primer país de América Latina en contar con fibra óptica en todo su territorio.

Las únicas condiciones a las empresas que quieran invertir son que paguen los impuestos y que respeten el medio ambiente, aclaró el mandatario.

Se extendió en elogiar la Alianza del Pacífico, proceso de integración económica de su país con México, Chile y Perú y del que dijo que todos sumados son más grandes en población y con mayor PIB por cabeza que Brasil, la principal economía del continente.

Entre las reformas aprobadas por su gobierno en estos años resaltó haber incluido en la Constitución la responsabilidad fiscal, para que todos los poderes del Estado sean cuidadosos a la hora del gasto y evitar así que futuras crisis se lleven por delante los derechos adquiridos por los ciudadanos.