La economía mexicana está en una situación radicalmente mejor de lo que lo estuvo hace 20 años, para enfrentar los desafíos de los mercados financieros internacionales, toda vez que el país tiene un tipo de cambio libre que le permite amortiguar los choques externos, además de que se tiene un déficit de cuenta corriente bastante manejable, cercano a 2% del PIB, afirmó Mario Correa.

El director de Estudios Económicos de Scotiabank detalló a Excélsior que “los factores económicos internos, están en una posición radicalmente mejor, mientras que el entorno global que estamos enfrentando actualmente creo que es bastante más complicado que el que teníamos entonces”.

“Hoy en día estamos en puerta de un posible cambio por el aumento de tasas en EU, que es uno de los factores que complican el panorama global.”

“Este entorno que está comenzando a cambiar, a la expectativa de lo que haga la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) preocupa, ya que veníamos de un entorno financiero relativamente favorable para México”, recalcó.

Poca gente se acuerda, pero en 1994 lo que comenzó a generar la presión sobre el tipo de cambio fue cuando la Fed comenzó su ciclo de alzas de interés y es ahí cuando la paridad se fue del piso de la banda que había en aquel entonces al punto medio, poca gente se acuerda de esto, de hecho, 1994 se había comenzado con mucho optimismo, porque se acababa de poner en vigor el TLCAN, incluso había gente que pensaba que el tipo de cambio podría seguir bajando. No obstante, mucha gente piensa que lo que afectó fue el levantamiento zapatista, pero cuando esto ocurrió la paridad no se movió.

“Hay que recordar que en 1994 y, sobre todo previo a ese año, la economía tenía una serie de desequilibrios fundamentales que representaban una posición estructuralmente débil en la economía, había un déficit en cuenta corriente de más de siete por ciento del PIB, había un tipo de cambio, que llegó a una escala de sobrevaluación significativa de cerca de 15%, si mal no recuerdo, si bien las finanzas públicas estaban relativamente ordenadas, se tenían una serie de vencimientos de deuda externa relativamente importantes”, destacó.

“Hay que recordar también la fuerte presión que en su momento pusieron los Tesobonos, que eran instrumentos que se redimían en pesos, pero al tipo de cambio, y para diciembre de 1994 se tenían prácticamente agotadas las reservas internacionales, cosa que entonces, no se sabía cuál era el monto de las reservas internacionales, el público no sabía cuál era el monto de esos recursos, sólo cuando al Banco de México lo daba a conocer una vez al año por ahí del mes de mayo, cuando salía el reporte anual, no había transparencia”.

Antes se tenía una economía mucho más cerrada; había mercados muy rígidos en la economía, comenzando por el mercado laboral, comentó Correa.

Mejor desempeño. Hoy día la situación macroeconómica y financiera del país es más sólida, se cuenta con una gran cantidad de reservas internacionales, una línea de crédito flexible del FMI, bajos vencimientos de deuda, los cuales están básicamente cubiertos y son pequeños para los siguientes años.