Pekín. El superávit comercial de China se disparó inesperadamente en julio a un máximo en 18 meses de US$28.700 millones gracias a que las exportaciones superaron los pronósticos, pero una desaceleración en la inversión inducida por el gobierno golpeó a las importaciones.

Pekín está llevando sus políticas monetaria y fiscal ultra blandas de nuevo a la normalidad luego del aumento récord del crédito implementado el año pasado para combatir la crisis global. Entre otras medidas, ha montado una campaña contra la especulación inmobiliaria.

El crecimiento anual de las importaciones se moderó a 22,7% desde 34,1% en junio, por debajo de los pronósticos de un alza de 30%, lo que evidencia claramente que las medidas están teniendo efecto.

"Llevamos a cabo un ajuste proactivo del crecimiento económico. Con su desaceleración, el crecimiento de las importaciones también está cediendo", dijo a la televisión estatal Huang Guohua, un funcionario de la Administración General de Aduanas, que reportó los datos.

El crecimiento anual de las importaciones se moderó a 22,7% desde 34,1% en junio.

Las cifras decepcionantes, que reflejan parcialmente una caída de 4,5% en los precios de las importaciones durante julio, hicieron que el índice compuesto de Shanghái retrocediera 2,9% y pesaron sobre las acciones en Hong Kong.

Las exportaciones, en contraste, se robustecieron durante julio, aumentando 38,1% con respecto al mismo período del año pasado, a un máximo histórico de US$145.500 millones.

El crecimiento estuvo por debajo de 43,9% de junio, pero excedió las proyecciones de un alza de 35,5%, en parte porque los exportadores se apuraron para adelantarse a la expiración el 15 de julio de los reembolsos impositivos a una serie de productos.

El superávit comercial resultante de US$28.700 millones, el máximo desde enero de 2009, eclipsó los pronósticos de US$19.000 millones, así como los US$20.000 millones registrados en junio.