Santiago. La reforma tributaria que alista Chile apunta a mejorar la recaudación de las empresas extranjeras e incluye un alza del impuesto de primera categoría a las grandes firmas, dijo el presidente Sebastián Piñera la noche de este domingo.

El gobierno tiene previsto enviar al Congreso, a más tardar en abril, un proyecto de reforma que incluye además una baja en los impuestos a las personas y a las pequeñas y medianas empresas, en un año marcado por la desaceleración económica y elecciones municipales en el último trimestre.

Piñera, un multimillonario de centro derecha, confirmó que habrá un aumento moderado del impuesto de primera categoría a las grandes empresas, el que "probablemente" se ubicará en un 20 por ciento, desde su actual nivel de 18,5 por ciento.

"No solamente el impuesto de primera categoría va a aumentar, vamos a corregir y eliminar una serie de mecanismos de elusión o de evasión tributaria", dijo Piñera en una entrevista con el canal local Chilevisión.

El gobernante agregó que se apretarán las reglas tributarias que afectan a las empresas extranjeras, aunque no dio detalles ni reveló una cifra de recaudación prevista.

"Vamos a corregir una serie de mecanismos por los cuales las empresas extranjeras no están tributando lo que debieran en Chile que tiene que ver con precios de transferencias, con tratados de doble tributación", dijo Piñera, quien el domingo cumplió la mitad de su mandato que finaliza en el 2014.

El gobierno elevó en el 2010 las regalías mineras y otros impuestos a las grandes empresas para ayudar a financiar la reconstrucción tras el devastador terremoto de febrero de ese año.

En el 2011, en tanto, incrementó los impuestos a las ganancias de las grandes empresas en 3 puntos porcentuales, para alcanzar el 20%.

Si bien el tributo debería regresar al 17% original en el 2013, Piñera ya había dejado abierta la puerta a una nueva alza.

El gobierno se comprometió en el 2011 a destinar miles de millones de dólares a la educación pública, luego de que meses de masivas protestas de estudiantes hundieron la popularidad de Piñera a los niveles más bajos para un presidente en Chile desde el retorno de la democracia en 1990.

Un cambio en el sistema tributario ha generado discrepancias dentro de la alianza de gobierno de centroderecha.