La mexicana Alicia Bárcena visitó esta semana Chile para estar presente en dos importantes eventos. La actual secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha hecho noticia en los últimos meses, luego de confirmar que está dispuesta a ser candidata para ocupar el cargo de secretaria general de la ONU.

Sin embargo, la verdadera importancia de Bárcena que tiene muy claro el panorama económico que vive la región y por lo tanto sabe cuáles son los caminos que se deben tomar para salir definitivamente de la crisis.

El miércoles pasado, la titular de la Cepal fue la principal exponente de un foro organizado por la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Agcid), la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) y el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), realizado en dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores en Santiago, llamado “Diálogo sobre la Cooperación para el Desarrollo de América Latina y el Caribe”, en donde Bárcena entregó la propuesta de Cepal para la implementación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de la región

Luego, viajó de inmediato a Puerto Varas para estar presente en la XI Cumbre de la Alianza del Pacífico. Pero antes de eso, se tomó unos minutos para conversar con el diario La Nación y analizar la situación de América Latina y, en especial, de Chile.

- Usted señaló que el modelo actual de desarrollo ya no es sostenible. Entonces, ¿cuál es la receta?

- Creo que los países, sobre todo los desarrollados, los superavitarios, los que tienen más espacio fiscal, deberían coordinar sus esfuerzos para estimular la demanda agregada. Lo que está pasando, y ahora con el Brexit algo de esto se está hablando en términos monetarios, es que se están anunciando las posibilidades de que haya inyecciones de liquidez, ya sea en Europa y en Estados Unidos, en caso de necesidad. 

Pero hay que hacerlo de una manera más sistémica, en el sentido de que deben colaborar los países de Europa, Estados Unidos, Asia-Pacífico, los que tengan la espalda para poder estimular en conjunto la demanda agregada, que es lo que se nos ha caído en el mundo, con menos consumo, menos inversiones, menos crecimiento, menos comercio. Es lo que llamamos sesgo recesivo. Ahora, no hablamos de cualquier crecimiento, sino que debe estar asociado a una agenda más baja en carbono y más sostenible.

- En este contexto, ¿cuál es el papel que debe ocupar América Latina y el Caribe?

- La mayoría de los países de la región están mirando sus propios gastos públicos y están haciendo estos procesos de ajuste. Lo que la Cepal ha estado conversando con ellos es cómo proteger el gasto social para que no haya retrocesos delicados, como los hubo en los ’90. América Latina, en gran medida, mejoró sus indicadores de pobreza y de desigualdad. En segundo lugar, hay que ver cómo avanzar hacia la universalización de la protección social. Nuestra población en América Latina está envejeciendo, hay países como Uruguay y Cuba que están en la punta más delicada del envejecimiento y está Guatemala y otros países centroamericanos que todavía tienen un bono demográfico importante. Entonces, qué se tiene que hacer. Los países que están en un proceso de envejecimiento tendrán que cuidar sus políticas de protección social. 

También deben ver qué pasará con la seguridad social del futuro, quién la va a sostener. Los que tengan un bono demográfico importante de 15 ó 20 años deben aprovechar esa ventana con programas educativos, de capacitación, de modernización digital. Cada país deberá identificar cuáles son sus brechas y sus temas más complejos que deben resolver de cara al 2030. Chile, por ejemplo, tomó una decisión que para mí es muy importante, que es que para el 2050 el 70% de la energía será renovable. Eso ya ha dado señales muy poderosas para el mercado.

Las reformas de Bachelet 

- Además de la agenda energética que el gobierno de Bachelet ha impulsado, también lo ha hecho con tres reformas importantes, que son la tributaria, la educacional y la laboral. ¿A su juicio, Chile va por el camino correcto?

- Vemos que la reforma tributaria fue muy importante. Si no se hubiese hecho esa reforma en su momento, la verdad es que Chile tendría muchos más problemas en relación a sus ingresos tributarios. Aumentaron los ingresos tributarios, sobre todo a través de impuestos sobre la renta, y cayó el ingreso no tributario, que es el del cobre. Va logrando un principio muy claro, que es: a gastos permanentes, ingresos permanentes. Una reforma de estas características es una reforma progresiva, una reforma en la dirección correcta. Chile es uno de los países con mejor institucionalidad fiscal de toda América Latina, el Servicio de Impuestos Internos es uno de los mejores. Es por eso que muchos ven a Chile como un modelo.

- ¿Cuál es su opinión de la reforma educacional?

- Chile necesitaba con urgencia una reforma educativa. Ahora, es muy complicada porque obviamente es un sistema que requiere muchos cambios de mucho tiempo, pero creo que va en la dirección correcta en tratar de apuntalar la educación superior, que es la que puede subirse o no a la revolución tecnológica. La educación superior será sin duda la que podrá mejorar, incluso, nuestro desempeño en la innovación, tema donde también ha realizado una gran labor la Corfo.

- El tema de la desigualdad sigue siendo muy importante en la región…

- Sí, y uno de los instrumentos redistributivos más importante es la reforma tributaria. El hecho de que paguen más los que más tienen, que tributen al erario público y que sea el erario el que tenga que distribuir esos recursos de manera más equitativa entre la gente es un instrumento central. El segundo, muy importante también, es lograr la educación gratuita. Cuánta gente existe que tiene que pagar por años sus créditos educativos, que no logran encontrar rápidamente trabajo y que realmente tienen muchos problemas incluso para sobrevivir. La universalización de bienes públicos meritorios, como lo son la educación y la salud, es vital para la población. En Chile además se está avanzando en un camino muy importante, que es trabajar en relación a la pobreza multidimensional para poder localizar con mayor precisión dónde está la gente que tiene más carencias de agua, de vivienda, de electricidad.

- ¿Qué opina de la reforma laboral?

- Lo que más dignifica es el trabajo bien remunerado y con derechos, y creo que el debate respecto a la reforma laboral está en eso. Es decir, cómo lograr en un momento tan difícil como se está atravesando económicamente no desproteger al mundo laboral. Con esa mejor comprensión sobre dónde están las carencias ubicadas territorialmente se puede lograr mayor eficacia en las políticas públicas. Chile es un país que ha logrado avances muy importantes en pobreza y desigualdad y creo que hay varios elementos que han contribuido con aquellos, como son las políticas de protección social para los adultos mayores. Uno de los programas más emblemáticos en el primer periodo del Gobierno de Michelle Bachelet fue entregarle una pensión.

Venezuela, Brasil y la ONU

- ¿Cuál es la opinión que tiene la Cepal respecto a la crisis que vive Venezuela?

- El caso de Venezuela tiene que ver con el impacto enorme que ha tenido para su economía la caída del precio del petróleo, es una economía que depende mucho de este commodity. Venezuela no ha logrado diversificar su estructura productiva. Creo que hay que hacer una serie de tareas en Venezuela importantes para poder normalizar la situación. Sigue siendo un país reconocido por el financiamiento externo, no se ha declarado en default, ya que es un país que paga sus compromisos. Donde Venezuela avanzó mucho fue en el ámbito social, sobre todo en los últimos 10 años. Creo que el gran problema que tiene hoy es el desabasto de ciertos bienes, pero creo que es un país que va a encontrar la solución pronto.

- Y sobre la crisis en Brasil…

- Brasil es una situación diferente, la caída del PIB en Brasil llegará a niveles muy bajos, se habla del 3,5% a 3,8% este año, y ahí ha habido una combinación de factores económicos y políticos que han llevado a la crisis. El tema ahí es que las investigaciones a grandes empresas que han sido las espaldas de la inversión en muchos temas en Brasil han afectado a la economía y por otro lado fue un shock la caída del precio del petróleo y de los minerales. A diferencia de Venezuela, Brasil cuenta con una gran diversificación productiva, por lo que tiene mucha espalda para salir adelante. Cuando se defina la situación política, creo que ahí empezará su despegue.

- Ya es sabido su disponibilidad en ser futura candidata a ser secretaria general de la ONU, incluso dijo que ya era hora de que una mujer se hiciera cargo. ¿En qué esta eso?

- Primero, creo que debe ser una mujer porque creo que la organización debe demostrar con el ejemplo que está jugado por la igualdad de género en los países. Ahora, debido al acuerdo que existe a nivel implícito, corresponde que la candidata sea de Europa del Este, que ha propuesto candidatas y candidatos de muy buen nivel. Hay que esperar si Europa del Este llega a un acuerdo, ya que tienen 9 candidatos. Puede que eso ocurra ahora en julio. Además están las candidaturas extrarregionales de Argentina, Portugal y Nueva Zelanda. En julio creo que se verá en una primera vuelta si este tema se puede ir a otras regiones, entonces ahí hablamos.