De Puerto Rico se han dicho muchas cosas: que está quebrada, que no tiene con qué pagar sus deudas, que es la protagonista de una crisis económica inadvertida, que sus últimos gobiernos han gastado de más, que Estados Unidos le dio la espalda, que el desempleo lo agobia, que se tiene que ajustar el cinturón pero no lo ha hecho, que debe recortar sus gastos, negociar... Se ha dicho mucho, se sigue diciendo de todo, pero, de todo eso, ¿qué tanto de eso es verdad?

La verdad es que sus deudas alcanzan los US$73 mil millones (algo así como lo que produce la economía de Bogotá multiplicada por dos en un período de 12 meses), completó nueve años en recesión, lucha por atraer inversión extranjera que dinamice su economía, ha volcado parte de su producción a la construcción y la agricultura para poder diversificar su tradicional manufactura, pero aun así la situación sigue color de hormiga. El gobierno, incluso, ha tenido que mudar algunas de sus operaciones a edificios públicos dejando de pagar rentas en instalaciones privadas para ahorrar casi US$20 millones. Por eso El Espectador habló con Alberto Bacó, secretario de Desarrollo Económico de Puerto Rico, para dejar clara la situación actual de la isla.

-¿Cuál es la situación económica actual de Puerto Rico, porque se le ha comparado con Grecia en Latinoamérica?

-Son comparaciones desafortunadas con poco análisis. Puerto Rico es muy diferente a Grecia. En lo único que nos parecemos es en que los dos tenemos una deuda de la manera que está establecido su vencimiento y en la cantidad que se ha acumulado en los mercados. Nos encontramos en una encrucijada de falta de liquidez y falta de poderla pagar como está dictada.

Aquí existe una economía que demuestra fortaleza en muchas áreas de crecimiento. Hay un plan claro de cómo recobrar el crecimiento y hay dos situaciones particulares que hay que resolver: determinar el tamaño de la deuda que es aconsejable pagar dentro de las posibilidades que tiene Puerto Rico y trabajar con un sistema tributario que balancee mejor las cargas que tiene el pueblo.

Puerto Rico tiene ventajas competitivas que no tiene Grecia, somos parte de Estados Unidos, no se sufren fluctuaciones, no hay cambios de moneda bruscos, es el dólar norteamericano, tiene todas las protecciones de las leyes norteamericanas y a la vez tenemos libertad de tributar en las empresas y con inversionistas que vienen del exterior. Ahora mismo tenemos un plan bien agresivo para traer la inversión con tasas de contribución sobre ingreso.

-¿A cuánto asciende la deuda y cuál es el plan de pagos para cumplir?

-La deuda total incluye la del gobierno central y la de las distintas entidades semigubernamentales que reciben sus propios ingresos. Esto no es una deuda total que no tiene fuente de ingresos, es segmentada. Alcanza los US$73 mil millones para decir un número concreto.

-¿Cómo la van a pagar?

-Precisamente estamos iniciando un proceso de conversaciones con los tenedores de la deuda para determinar una situación que sea positiva para Puerto Rico y para ellos. Ahora mismo los mercados están valorando esa deuda en alrededor de US$0,50 en promedio, entonces mediante la reestructuración el objetivo es que puedan tener unos valores más altos. Así que lo veo como un proyecto en conjunto donde cada cual va a tener que ceder en algo y este proceso, lo que se ha dicho, es que se inició. En este momento no hay más que una serie de reuniones que se están comenzando a programar con los distintos acreedores.

-¿Ya se incumplió algún pago? ¿Se sobrepasó una fecha estimada?

-No se ha incumplido en ninguna fecha. Esta semana se tomó una decisión con la entidad que maneja la parte fiscal, de no depositar por el momento en una cuenta que aplica para un pago que vence el 1° de agosto. No se han tomado decisiones finales.

-¿Quiénes son los tenedores de la deuda de Puerto Rico?

-Están divididos en tres tipos. Los acreedores en Estados Unidos, que tienen los bonos municipales, que usualmente son instituciones y fondos de retiro. Luego están los inversionistas individuales, que son ciudadanos de Puerto Rico. Los terceros, que son un modelo que se ha venido desarrollando en el último año, los llamados fondos buitre, quienes vienen adquiriendo a medida que ha venido bajando el nivel de los bonos una gran cantidad. En las negociaciones se vislumbran estos tres tipos con lo cuales hay que sentarse a dialogar.

-En Grecia se dice que su deuda se elevó tanto porque los gobiernos tenían como practica gastar. ¿Por qué las deudas de Puerto Rico son tan altas? ¿Qué pasó?

-Sufrimos un grave cambio de panorama. En 1996 el Congreso de Estados Unidos eliminó el beneficio que les daba a sus empresas de manufactura que operaban en tierras puertorriqueñas. Hay distintos argumentos de por qué sucedió, pero eso es otra discusión. Pero ciertamente algunos tipos de conspiraciones para favorecer a Irlanda y desfavorecer a Puerto Rico. El resultado fue que de 160.000 empleos en manufactura de ese momento, actualmente tenemos unos 80.000. Eso fue un golpe muy fuerte a la economía. Los anteriores gobiernos no se enfocaron en crecimiento económico y en un nuevo modelo de desarrollo, lo que hicieron fue enfocarse en tomar más y más deuda. Endeudaron más al país, crearon un ambiente ficticio y pasó y pasó, creció la deuda hasta que las agencias de calificación empezaron a dar la alerta, bajaron las calificaciones crediticias. Muy diferente a Grecia.

-¿Cuál fue el crecimiento económico en el que cerraron el año pasado?

-Ha sido negativo en los últimos 10 años. El año pasado fue cero. Lo venimos estabilizando. Pero en medio de todo, los emisores de deuda tienen responsabilidad porque han facilitado una cantidad sin analizar debidamente las capacidades que tenía Puerto Rico y por eso es que entendemos que todo el mundo tiene que ser parte de la solución en este proceso de negociación que estamos afrontando. Todo el mundo tiene que ceder algo.

-¿Cuánto aspiran a crecer este año?

-Un 1%. Tenemos planes, ya viendo resultados, de un 5% entre los próximos cinco a siete años.

-¿Y en qué lo basan? ¿Saltar del terreno negativo a un 7%?

-Basado en la actividad económica de construcción e inversión extranjera, que son mayormente norteamericanos que se están acogiendo a los beneficios de un grupo de leyes que están haciendo muy atractiva nuestra economía, ahora pensada más allá de la manufactura. Hoy es diversificada, tenemos una agricultura creciente, turismo al alza y los servicios que se brindan hacia el exterior. Hemos desarrollado un modelo donde se tributa sólo al 4% en esos servicios, lo que nos hace bien atractivos para los inversionistas extranjeros, para que traigan sus operaciones. Vamos avanzando mucho y estamos en proceso de negociación con varias multinacionales que quieren poner sus centros de atención internacional en Puerto Rico.

-Dentro de la negociación que tienen con los acreedores, ¿cuándo esperan tener un plan concreto?

-Aunque eso le corresponde al comité fiscal, entiendo que las mesas se tienen que dar en los próximos seis meses, en un proceso acelerado. Ya tenemos un ejemplo logrado exitosamente con la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, que es una de las subdivisiones del gobierno, que su deuda es de US$12 mil millones y se ha logrado reestructurar en un año, pero existe la experiencia. Habiendo tenido esa experiencia y con consultores del más alto calibre, esperamos que en seis meses se tenga un curso de acción claro.