Shanghái. El secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, dijo a Efe en Shanghái, en el marco de un seminario de negocios bilateral con China, que le gustaría ver unos niveles de inversión del gigante asiático en su país más parecidos al volumen del comercio entre las dos naciones.

"Sin duda, yo creo que todavía no hay ningún 'matching' (relación pareja) entre el comercio exterior (bilateral) y los niveles de inversión, y esto se tiene que corregir, tanto a través de la inversión privada como por la participación en proyectos de infraestructuras", aseguró.

En efecto, para un comercio exterior bilateral que alcanzó el año pasado un valor de casi US$68.000 millones (49.600 millones de euros), cerca de US$60.000 millones corresponden a importaciones chinas por parte de México, y algo menos de US$8.000 millones a las exportaciones mexicanas al país oriental, indicó.

En 2013, recordó, China invirtió cerca de también US$68.000 millones de capital en todo el mundo, de los cuales sólo llegaron a México US$200 millones durante el año pasado.

Con todo, China tiene la capacidad de llegar a convertirse en un futuro en uno de los principales inversores extranjeros en México, y "ese potencial existe y es permanente", declaró: "tenemos que aumentar la presencia de China en materia de inversión, porque es desproporcionado lo que estaba ocurriendo hasta hace poco".

Según Guajardo, esto era "algo que estaba subaprovechado, la posibilidad de que este gigante se interese un poco en lo que representa México" como mercado y como puente de acceso, mediante su red de 45 tratados de libre comercio, hacia terceros mercados en Latinoamérica, Norteamérica e incluso Europa.

"El hecho es que no estábamos en el mapa de los inversionistas chinos, por desconocimiento, porque se había consolidado un esquema de exportación directa" a México, dice, y no tanto de inversión industrial previa para manufacturar allí, como se pretende fomentar ahora.

"Estamos tratando de atraer inversión en construcción, desde materiales a desarrollo de infraestructuras, y en la parte comercial, buscando la forma de que alguna parte del producto final se produzca en China y otra en México", dijo a Efe por su parte Francisco González, director general de ProMéxico.

La intención es fomentar que en muchos casos "se puedan ensamblar preferentemente en México, para venderse a terceros mercados", sobre todo en sectores como las energía renovables (principalmente solar), la electrónica y la automoción.

Guajardo destacó además cómo ayuda a conseguir eso el hecho de que, en contraste con etapas anteriores, el actual Gobierno de Peña Nieto ya ha enviado seis visitas ministeriales a China, contando con la suya de hoy.

Antes, afirmó, "si no era por una cuestión multilateral, prácticamente México estuvo ausente de China, y eso manda mensajes, sobre todo en una economía como la china, que se ubica mucho en señales de los liderazgos para poder orientar y tener confianza en las decisiones que van a tomar".

Guajardo encabezó hoy en Shanghái un seminario de negocios bilateral, con la presencia de 25 firmas mexicanas y potenciales inversores del este del país, ya que sólo con esa ciudad china tienen una "enorme complementariedad", según el subdirector de la Comisión del Comercio del Gobierno local, Gu Jun.

El comercio bilateral entre México y la municipalidad shanghainesa fue de US$5.077 millones(3.700 millones de euros) en 2013, un 3,11% más que en 2012, aunque las exportaciones mexicanas a Shanghái crecieron un 13,63% durante el año, destacó Gu en el foro de hoy.

Antes de cerrar su visita en Shanghái, el secretario mexicano participó este fin de semana en el encuentro de Ministros Responsables de Comercio del Foro de Cooperación Económica para Asia-Pacífico (APEC), celebrado en la ciudad nororiental china de Qingdao.