Brasilia. Brasil está soportando una carga desproporcionada de flujos de capital debido a que otras economías emergentes están tratando de mantener sus monedas subvaluadas, dijo este lunes el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner.

Geithner no mencionó específicamente a China en sus comentarios preparados para un evento en Sao Paulo, pero pidió a los mercados emergentes con grandes superávits comerciales y tipos de cambio controlados, hacer más para equilibrar la economía mundial.

Esto ayudará a Brasil y a otros países de economías emergentes con tipos de cambio flexibles y mercados abiertos, agregó.

"A medida que los países con grandes superávits comerciales actúen para fortalecer la demanda interna en sus economías, abran sus mercados de capital y permitan que sus monedas reflejen sus fundamentos, veremos un mayor equilibrio en el flujo de capital, menos presión alcista en la moneda brasileña, y un crecimiento más robusto en las exportaciones brasileñas, especialmente de productos manufacturados", señaló Geithner.

Geithner realiza una visita de un día a Brasil, que es la primera en calidad de secretario del Tesoro, para alimentar una relación entre Washington y Brasilia que mejora rápidamente.

Tras desencuentros en los últimos años por disputas comerciales y la relación de Brasil con Irán, la nueva presidenta Dilma Rousseff ha buscado abiertamente estrechar lazos con Estados Unidos desde que asumió el cargo el 1 de enero.

De cara a la reunión en febrero del Grupo de los 20 en Francia, Estados Unidos y Brasil están buscando caminos para cooperar en la tarea de convencer a China de que permita que su moneda se aprecie más rápido.

El yuan subvaluado -parte de lo que Brasil ha llamado una guerra cambiaria global- ha representado un problema importante para la próspera economía de Brasil, erosionando aceleradamente su balanza comercial y transfiriendo puestos de trabajo al exterior.

Los comentarios de Geithner se producen tres días después de que el Tesoro publicara un postergado informe que no calificó a China como manipulador cambiario, pero que indicó que el yuan se encuentra "sustancialmente subvaluado" y pidió una apreciación más rápida de esta moneda frente al dólar.

Su visita también apunta a preparar el terreno para un viaje del presidente Barack Obama a Brasil en marzo, que funcionarios de ambos países dicen será una señal del inicio de una era de cooperación entre las dos economías más grandes del hemisferio occidental.

"La relación de Brasil con Washington será guiada en menor medida por la ideología que en los últimos años", dijo a Reuters un alto asesor de Rousseff.

Rousseff, una izquierdista pragmática, cree que cerrar filas con Washington es uno de los pocos caminos disponibles para convencer a China de que corrija los desequilibrios comerciales, dicen consejeros.

"Estados Unidos está encantado con el lenguaje que el Gobierno brasileño ha estado usando con respecto a asuntos económicos globales, en particular respecto a China", dijo Mauricio Cardenas, director del programa de estudios latinoamericanos de la Brookings Institution.

Mercados de materias primas. Rousseff también quiere trabajar con Washington contra una propuesta de Francia de ajustar las regulaciones internacionales del mercado de materias primas, una iniciativa que según argumenta beneficia sólo a los importadores de alimentos y podría limitar a los mayores productores.

Lael Brainard, subsecretaria del Tesoro estadounidense para asuntos internacionales y quien acompaña a Geithner en el viaje, dijo a Reuters que Brasil y Estados Unidos comparten posturas sobre la agenda del G-20 respecto a las materias primas y quieren mantener el foco en mejorar el funcionamiento de los mercados.

Rousseff también está reevaluando un contrato para la provisión de aviones de combate, que se creía había ganado la francesa Dassault y por el que también compiten la estadounidense Boeing y la sueca Saab.

Geithner, que además se reunirá con el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, y con el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, buscará también discutir metas bilaterales compartidas, como cuál es la mejor manera para controlar el gasto gubernamental y el equilibrio del crecimiento global.

El funcionario estadounidense también dijo que su país está trabajando para restablecer su sostenibilidad fiscal con "reformas compatibles con el crecimiento para reducir nuestros déficits a largo plazo".

Sus comentarios despertaron la idea de controles de capital como una potencial herramienta de política monetaria que podría ayudar a Brasil a contener la inflación provocada por rápidas entradas de capital.

Aumentar la tasa de interés solamente podría intensificar el problema al atraer más flujos de países con bajas tasas de interés, como Estados Unidos.