Entre los países relevantes para los mercados financieros internacionales que pertenecen a la región, Uruguay es el único que mantiene una política fiscal de carácter expansiva, con un crecimiento del gasto por encima de sus posibilidades de crecimiento de largo plazo.

Según un estudio realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la mayoría de los países pertenecientes al grupo de mayor integración financiera en la región –que coincide con las economías que poseen grado inversor– lograron acompasar el aumento del gasto público con su potencial de crecimiento de largo plazo.

No es el caso de Uruguay, que si bien durante 2011 mantuvo un ritmo moderado de gasto público, para 2012 el crecimiento será de 6,5% –medido a precios constantes– según el organismo, muy por encima del ritmo de expansión de largo plazo de la economía local, estimada por el FMI y el gobierno en 4% anual.

Las economías menos expansivas en términos fiscales en el grupo de países estudiados por el organismo son Colombia –con un crecimiento potencial de 4,5% y un aumento del gasto proyectado inferior, del orden de 3%– y Brasil –con una expansión de 4% y una variación del gasto de 3,5%–. En el caso de Chile y Perú, las dos variables van de la mano, con aumentos de 4,5% y 6%, respectivamente.

“La mayoría de esos países fortaleció sus balances fiscales primarios y redujo los niveles de deuda pública durante 2011, alentados por un fuerte crecimiento económico e ingresos provenientes de las materias primas”, señala el informe periódico del organismo internacional titulado Regional Economic Outlook: Western Hemisphere (Agenda económica regional: hemisferio occidental).

Durante 2010, las economías de la región todavía estaban abocadas a la recuperación. La crisis iniciada en 2008 en el mercado financiero de Estados Unidos se trasladó rápidamente a la economía real y los estados reaccionaron con un incremento del gasto público que alcanzó en parte a compensar la caída de la actividad privada.

En Uruguay el gasto público creció 8% en 2010 medido en términos reales, una expansión similar a la de Chile. Por su parte, Perú, Colombia y Perú tuvieron una participación más enfática en la economía, con un aumento del gasto del orden de 11%.

A partir de 2011, las políticas expansivas se moderaron. Sin embargo, el FMI llama la atención sobre la necesidad de seguir moderando los desequilibrios de las cuentas públicas.
“Los déficits fiscales y la deuda pública en muchos países permanecen por encima de los niveles anteriores a la crisis”, según los expertos.

El caso uruguayo resulta por demás ilustrativo. En 2007, el año anterior al estallido de la crisis internacional, Uruguay mantenía un déficit fiscal equivalente a 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI) y llegó a 2,3% en el tercer trimestre de 2009. Más de dos años después, el desequilibrio de las cuentas públicas todavía se encuentra en 1,3% del PBI.

Según señaló el FMI, “la consolidación fiscal es necesaria para posibilitar la necesaria flexibilidad de la política monetaria, particularmente cuando las altas tasas de interés en términos reales puedan llegar a atraer flujos de capitales potencialmente dañinos”.

Con una marcada preocupación del Banco Central por reencauzar las expectativas de inflación a los niveles objetivos, un superávit fiscal le daría margen para compensar los efectos negativos en los mercados cambiarios que tiene una suba de la tasa de interés de referencia.

Al mismo tiempo, el FMI señala que “los países deben fortalecer sus posiciones fiscales hoy porque el actual entorno externo favorable va a menguar y puede incluso revertirse en el mediano plazo”.