Bajo el tema de impulsar la cooperación, en particular la económica y comercial, Chile celebrará una "Semana de Chile" en China con una serie de actividades conmemorativas del 45º aniversario del establecimiento de su relaciones diplomáticas y el décimo aniversario de la firma del tratado de libre comercio bilateral.

La "Semana" tendrá lugar entre el 21 y el 28 de agosto en Beijing y Shanghai, donde se organizarán seminarios, conferencias, exposiciones y negociaciones para demostrar las grandes oportunidades que el país suramericano ofrece a las empresas chinas, dijo Jorge Heine, embajador chileno en China, en entrevista con Xinhua.

Encabezada por el ex presidente Eduardo Frei, la delegación chilena incluye a ministros, representantes de cámaras de comercio de diversos sectores y empresarios de múltiples áreas clave de la economía chilena, que constituirán el grupo de mayor escala e importancia económica jamás visto en la historia de la asociación sino-chilena, dijo el embajador.

El evento abarcará tres elementos: el comercial, donde Chile pretende seguir explorando el potencial de los intercambios comerciales con sus contrapartes chinas; la inversión, tema que Chile prioriza en el futuro desarrollo de la cooperación con su socio asiático; y una gala gastronómica titulada "Los sabores de Chile", en que se expondrán los productos agrícolas chilenos de calidad.

Al tiempo que recordaba el fluído desarrollo de la relación bilateral, que se concretó en el establacimiento de los vínculos diplomáticos en 1970, seguido por un tratado de libre comercio firmado en 2005, Heine indicó que la relación China-Chile ha llegado a "un punto de inflexión", pese al creciente volumen del comercio.

En contraste con el incremento del flujo comercial entre ambos países, la inversión se ha quedado atrás, opinó el diplomático-académico, quien invitó a los inversionistas chinos a que aprovechen las favorables condiciones y oportunidades para invertir en los sectores estratégicos chilenos, como las infraestructuras y la energía.

Actualmente, la economía china está en un periodo de transformación, mientras que la de Chile, principal país productor y exportador de cobre del mundo, está sufriendo los bajos precios de las materias primas en el mercado internacional, indicó Heine.

Rechazando el tono de pesimismo precendente de Occidente sobre las perspectivas de la asociación estratégica entre China y Chile, y toda América Latina, el ambajador subrayó que los lazos sino-chilenos y sino-latinoamericanos han de ampliarse y profundizarse hacia la inversión y una cooperación económica más diversificada.

Un buen número de empresas chinas cuentan con experiencia y tecnología punta, y son capaces de competir en licitaciones públicas con rivales de todo el mundo desarrollado, ya sea Europa o Estados Unidos, y la economía de mercado de Chile les puede garantizar un entorno justo de competencia e igualdad de oportunidades, puntualizó.

La construcción de carreteras, puertos, vías de ferrocarriles de alta velocidad, o la generación de energías renovables como la solar y la eólica, son terrenos en los que las empresas chinas tienen ventajas competitivas en el ámbito global, y también sectores cuyo desarrollo constituye una prioridad para la economía chilena, dijo.

Durante la reciente vistia del primer minsitro chino, Li Keqiang, a Chile, los bancos centrales de ambas naciones firmaron un acuerdo de SWAP o intercambio monetario, mediante el cual Santiago, capital chilena, espera convertirse en una plataforma de conversión y servicios en renminbi (divisa china) para toda América Latina, y así facilitar a los inversores chinos la entrada en la región, aclaró el embajador.