No hay una edad establecida para ser parte del mundo de las inversiones. Por ejemplo, Carlos Slim, uno de los tres hombres más ricos del mundo, comenzó a manejar acciones y bonos cuando apenas tenía 12 años, cuando compró papeles y títulos de deuda de Bancomer. El objetivo del poderoso inversionista y magnate mexicano era emular a su padre, que también era un ávido hombre de negocios.

Slim dijo que esta enseñanza le brindó la idea de 10 pasos para alcanzar una administración financiera eficaz:

1. No gastar más de lo que se gana
2. Crear estructuras simples en organizaciones
3. Mantener austeridad en tiempos de “vacas gordas”
4. Ser activo en la modernización
5. Saber que los objetivos se alcanzan estando todos unidos
6. Que el optimismo y la paciencia siempre rinden frutos
7. Invertir mínimamente en activos no productivos
8. Que el dinero debe reinvertirse
9. Que todos los tiempos son buenos
10. Nos moriremos sin nada y debemos administrar la riqueza temporalmente para el bienestar de otros

Teniendo en cuenta las palabras de Slim, es necesario conocer algunos conceptos específicos a la hora de hablar de inversiones para jóvenes. En primer lugar, mucho se habla de que invertir a través de los dividendos y su respectivo crecimiento es una técnica para gente mayor, porque no demanda mucha actividad y permite ganar dinero desde la calidez del hogar. Sólo por el hecho de ser accionista al individuo se le acredita, trimestralmente o anualmente según la empresa, un pago correspondiente a la distribución de utilidades entre los capitalistas de la firma.

La mayoría de los jóvenes, que pretenden mantener su frescura en el rubro de las inversiones, intentarán buscar activos con más riesgo o que tengan potencial de apreciación en el largo plazo. Quizás preferirán invertir en alguna empresa naciente a través de su IPO (Oferta Pública Inicial) antes de comprar acciones de Coca-Cola, que brindan un dividendo de 1.02 dólares por acción.

Sin embargo, hay que afirmar que tener este pensamiento no ayudará a forjar el primer capital de un portafolio joven. En los Estados Unidos, el 90% del rendimiento del mercado proviene de dividendos y del crecimiento de los mismos.

Otra alternativa que varios inversionistas jóvenes deberían considerar es la cuestión de ganar a través del famoso interés compuesto: reinvertir los intereses de los activos de la cartera a la misma tasa para potenciar aún más la ganancia. Esta técnica requiere desembolsar tanto las ganancias generadas por apreciación del capital y por el pago de dividendos, siempre a la tasa de mercado de ese momento para ese activo en particular.

Armar un portafolio fresco. Teniendo en cuenta estos conceptos, la inversión a través de dividendos, o mejor dicho, de renta fija, es la mejor manera para que un joven inversionista pueda dar sus primeros pasos en materia de finanzas. A esto se le suma que invertir a través de este sistema conlleva además el estímulo psicológico, ya que desde la temprana edad pueden ser accionistas de grandes firmas como Coca-Cola o General Electric. Pero lo más probable es invertir dando prioridad en el rendimiento y en las utilidades que la inversión le va a brindar.

Benjamin Graham, el gurú del valor de inversión, escribió en el libro El Inversor Inteligente, las dos reglas de oro para armar un porfolio de acciones que paguen dividendos.

En primer lugar, afirma que cada empresa que uno posea debe ser de gran capitalización y con mucho flujo de caja interior además de tener un prontuario de pago de dividendos continuo.

Entonces, para conocer empresas que cumplan estas ambas reglas, puede buscar la lista estructurada por Standard & Poor’s denominada S&P Dividend Aristocrats, un grupo compuesto por empresas que fueron subiendo sus respectivos dividendos en los últimos 25 años de manera ininterrumpida.

En el momento que uno de estos papeles no incrementa su pago de utilidades por acción, automáticamente queda fuera de la lista. En este grupo aparecen empresas de gran envergadura como Mc Donald’s o General Electric. En la recesión de 2008 en los Estados Unidos, varios bancos fueron removidos de esta lista como es el caso de Bank of America.

Otra alternativa de invertir a través de dividendos es comprando ETFs que inviertan en empresas que distribuyen beneficios a sus accionistas. Un ejemplo es el ETF DVY, que contiene empresas con un alto rendimiento en sus dividendos, y el ETF VIG, compuesto por firmas que incrementaron sus dividendos durante los últimos diez años y que tienen buena liquidez.