“Es un poco difícil estimar un monto de inversión, pero podríamos llegar a esa cifra (US$6.000M). Podría ser mayor en la medida en que algunos proyectos que han sido presentados como iniciativa privada se puedan concretar”, dice Carlos Herrera, director ejecutivo de ProInversión.

Todos los proyectos de infraestructura por licitar generan expectativa en su industria y la zona de actividades logísticas (ZAL) y el antepuerto del puerto del Callao son un claro ejemplo. El sector logístico y exportador espera con ansias su licitación, pues desde hace años espera estas obras que permitirán por un lado aglutinar a las empresas de la industria en un área cercana al puerto y por otro liberar sus accesos hoy al borde del colapso.

“El antepuerto permitirá descongestionar las terminales actuales del puerto y que la ZAL, que el Perú tenga una plataforma de importación y exportación competitiva”, dice Daniel Ramos, socio consultor experto en infraestructura de Deloitte.

Ambas obras, que podrían licitarse a finales de año, forman uno de los proyectos actuales en la cartera de ProInversión, que a poco más de un año de la finalización de la actual legislatura continúa cargada, y podría alcanzar los US$6.000 millones.

“Es un poco difícil estimar un monto de inversión, pero podríamos llegar a esa cifra. Podría ser mayor en la medida en que algunos proyectos que han sido presentados como iniciativa privada se puedan concretar”, dice Carlos Herrera, director ejecutivo de ProInversión.

Sin tener en cuenta entonces este tipo de iniciativas, ¿qué se licitará a corto plazo en el Perú?
Al consultar por los proyectos que vienen por iniciativa pública, la mayoría de ellos asociaciones público-privadas, Herrera y los especialistas en infraestructura mencionan como uno de los proyectos más destacables, por el volumen de su inversión, la línea 3 del Metro de Lima. Se trata de una obra que conectará el norte y sur de la ciudad, beneficiando a más de ocho distritos capitalinos, cuyo monto de inversión está aún por definir pero podría llegar a los US$5.000 millones. Según ProInversión, en el primer semestre de 2016 podría otorgarse su buena pro.

También en el rubro de transporte se encuentran en la cartera actual de ProInversión las Longitudinales de la Sierra tramos 4 y 5, que consisten en el mantenimiento y la operación de 970 km de esta vía y en el mantenimiento periódico de los 422 km que conectan Cusco y Puno, respectivamente. La primera de estas iniciativas podría licitarse a finales de este año, mientras que la segunda se otorgaría ya en 2016.

En materia energética, del mismo modo, figuran en el pipeline del organismo promotor de la inversión la central eléctrica de Quillambamba, autosostenible y estimada en US$ 180 millones, y el suministro de energía de nuevas centrales hidroeléctricas. Este último (previsto para el último trimestre de este año) consiste, según Carlos Herrera, en una subasta donde se va a comprar nueva energía con nuevas centrales hidroeléctricas que empezarían a generar en 2020 y podrían implicar una inversión estimada de hasta US$ 3.000 millones.

Hidrocarburos e irrigación. Tras la licitación del gasoducto del sur, en el sector hidrocarburos la próxima licitación será la masificación del uso del gas natural para el centro y sur del Perú, es decir, la concesión del sistema de distribución de gas natural que llevará este recurso a Junín, Ucayali, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno. Este desarrollo se licitará en el tercer trimestre de este año, el mismo periodo en el que ProInversión prevé entregar la buena pro del proyecto para el abastecimiento de GLP para Lima y el Callao autososteible y estimado en US$ 250 millones. “Es parte del sistema de seguridad energética del gobierno, y la idea es que se establezca una planta de almacenamiento y distribución en el sur de Lima conectada con la planta de fraccionamiento de Pisco”, explica el director ejecutivo de ProInversión.

En cuestión de obras de saneamiento, por otro lado, Sergio Bravo, director del Instituto de Regulación y Finanzas de ESAN, destaca la obra de cabecera y construcción para el abastecimiento de agua potable a Lima, una serie de obras que buscan conducir y reforzar la distribución del agua que abastece a la capital y Junín. Como las dos iniciativas anteriores, podría estar lista para otorgarse en el tercer trimestre de 2015 y requerirá una inversión de US$600 millones.

Propuestas privadas. Acompañando a la cartera de proyectos de iniciativa pública, los próximos años se podrían desarrollar iniciativas privadas, propuestas del sector privado para llevar a cabo obras de infraestructura prioritarias en el país. El Ministerio de Economía y Finanzas ya priorizó 22 iniciativas de este tipo a principios de año, que involucran compromisos de inversión de S/. 20.800 millones, y en la última ventana llevada a cabo en febrero se presentaron alrededor de 145 iniciativas, según Sergio Bravo.

“No puedo dar muchos detalles pero entre las iniciativas cofinanciadas están un anillo vial periférico para Lima que conectará el este con la avenida Elmer Faucett, un tramo de la carretera Panamericana desde Ica hasta Quilca, en Arequipa, y un monorriel en Arequipa”, explica Carlos Herrera.

Transportes, salud y educación son tres de los sectores que concentrarían las iniciativas de este tipo presentadas en los últimos años, que para Sergio Bravo, no obstante, podrían verse ya en la siguiente legislatura. “Hay muy poco tiempo para hacer proyectos cofinanciados porque necesitan más o menos un año de estudios y luego alrededor de ocho meses para su adjudicación”, dice el director del FRI.

Precisamente estos tres sectores junto a energía deberían concentrar los proyectos de infraestructura ya a mediano y largo plazo del Perú, según los especialistas, pues concentran los mayores déficits. “El déficit de inversión en infraestructura alcanza a todos los sectores, aunque las mayores inversiones se realizarán en los sectores de energía y transporte, que requieren según AFIN US$ 33.000 millones y US$ 21.000 millones, respectivamente”, dice Enrique Oliveros, líder de transacciones y finanzas corporativas de EY.

Pablo Secada, economista del IPE, añade a la lista de prioridades locales al sector irrigación. “Es importantísimo para el país. Cada vez habrá menos agua y hay que trabajar en la cabeza de la cuenca, forestando, descolmatando ríos, entre otras cosas”, dice. 

El abordaje de las necesidades de este y los anteriores sectores se podría llevar a cabo también en los próximos años a través del mecanismo de obras por impuestos, mediante el cual se comprometieron obras por S/. 609 millones en 2014. Se trata de un instrumento creado para hacer más eficiente la obra pública que permite que una empresa privada financie y ejecute proyectos públicos con cargo a su impuesto de la renta.

En las licitaciones llevadas a cabo en los últimos años en el Perú –explica Daniel Ramos, socio consultor experto en infraestructura de Deloitte– se han visto numerosos postores y se ha conseguido atraer la atención de los inversionistas. Para el ejecutivo, sin embargo, ha llegado el momento de dar el siguiente paso: garantizar la confianza de estos inversionistas destrabando las barreras y cuellos de botella existentes. 

“Se tienen que dar pasos para proteger más aquellos proyectos que podrían poner en duda la credibilidad del modelo. Se requieren nuevas normas”, dice Ramos.

Las medidas llevadas a cabo en los últimos años para agilizar las inversiones si bien tienen buenas intenciones, según Sergio Bravo, son soportadas por el mismo apartado estatal, lo que conllevará a que no den resultado. “Se necesitan reformas estructurales que eliminen las ineficiencias, fuentes de corrupción”, dice el especialista. 

Enrique Oliveros, por su parte, reconoce que ProInversión está haciendo esfuerzos importantes para agilizar el proceso de concesiones e iniciativas privadas, pero medidas como una adecuada identificación y priorización de los proyectos de infraestructura o una mejor capacitación de los funcionarios de los gobiernos regionales facilitaría el flujo de las inversiones.

En el Perú en materia de infraestructura queda mucho por hacer; sin duda, una de las tareas en la senda del desarrollo.

Carlos Herrera, director ejecutivo de ProInversión

“SE HA AVANZADO EN LA SIMPLIFICACIÓN DE TRÁMITES”

Asegura que el Perú va por buen camino y avanza en la agilización de la inversión.

-En los últimos años se han licitado obras por más de US$20.000 millones. ¿Conseguirán estos y los próximos proyectos efectivamente acortar la brecha de infraestructura?

-Es un tema que merece una discusión amplia porque el cálculo de la brecha depende de con quién te midas. Lo que tenemos que hacer es ser pragmáticos, y ver el Perú para 2030, dónde queremos estar, cuál es el esquema de inserción que debemos haber logrado en ese momento en la economía mundial y qué necesitamos para ello. ¿Qué debemos hacer en el más corto plazo? Ver de consolidar al Perú como un hub regional y una plataforma de exportaciones. Para eso tenemos que terminar de consolidar tu conectividad interna, mejorar la eficiencia de tus puertos, los niveles de telecomunicaciones… Si lo vemos de esa manera creo que independientemente del quantum lo que importa es si la política va por buen camino, y yo creo que sí lo va y lo demuestran los proyectos que tenemos.

-En la cartera actual hay una tendencia a hacer autosostenibles los proyectos.

-Lo que nosotros indudablemente preferimos en el caso de iniciativas privadas es que sean autosostenibles. Cuando entran al cofinanciamiento ya tienen que encajar con el orden de prioridades y el plan de desarrollo que tengan los sectores, y obviamente tiene que calzar con las estimaciones que tiene el MEF para evitar que el impacto fiscal sea demasiado importante.

-La tramitación se ha convertido en una de las principales barreras del sector infraestructura. Desde su posición como promotor de la inversión ¿han visto una agilización en los procesos?

-Definitivamente sí. Nosotros como agencia de promoción procuramos en la medida de lo posible brindar también un servicio posventa para cualquier tipo de proceso. Ayudamos a las empresas que ingresan al país para darles información sobre el mercado, contactarles con socios, pero también les apoyamos cuando presentan sus estudios, aunque no les solucionamos las cosas. Nuestra labor ayuda al equipo de seguimiento de la inversión privada del MEF. Yo creo que se ha hecho bastante, sobre todo en la fase de simplificación.