Sala de Inversión.  Para ingresar al mercado financiero, los traders siempre tienen algo que decir y hacer. En este sentido, los traders más exitosos son quienes establecen reglas claras para la gestión de su dinero.

Lo anterior implica decidir cuánto de su cartera están dispuestos a arriesgar en una operación, si quieren poner una orden de stop loss o qué tamaño debe tener.

Es como un jugador de póker en un campeonato. Rara vez apostará todas sus fichas de una ya que viviría con mucha presión y debería tener muy buenas cartas para justificar una jugada tan arriesgada. Si sólo pone parte de su dinero en una mano, sabe que, gane o pierda, tendrán los medios para jugar la siguiente.

Hay tres normas de gestión de dinero que debería incorporar a sus propias operaciones: vivir para poder seguir adelante, tener claro cuánto está dispuesto a arriesgar, saber cómo determinar el tamaño de la operación.

La primera de ellas es el consejo más importante que recibirá. No importa si acierta o no, si le queda resto para continuar, siempre tendrá otra oportunidad. Las otras dos reglas lo ayudarán a entender qué debe hacer para conseguirlo, pero en tanto cumpla con la primera, ya sacará ventaja.

El único factor que hace que la mayoría de los traders se extiendan demasiado y arruinen sus cuentas es la avaricia. Cuando esto ocurre, asumen riesgos innecesarios. También, pasan muchas horas intentando encontrar un indicador táctico o el anuncio económico que sea el "Santo Grial". Creen que con esto nunca tendrán que preocuparse de que sus operaciones no sean rentables.

Desgraciadamente, toda esta búsqueda y esperanza no es productiva, simplemente porque no hay ningún secreto. Pueden identificar un indicador técnico que les dé retornos espectaculares durante un determinado período en la historia del mercado, pero éste cambia, y pronto aparecerá otro en boga.

O podrían encontrar un anuncio económico al que los inversores están prestando especial atención durante los últimos meses, y creer que hallaron la clave del éxito. Pero la situación mudará y tendrán que conseguirse otra nueva.

Lo primero que uno debe tener en claro es cuánto está dispuesto a arriesgar. Esta regla es el principio básico para poder seguir invirtiendo. Si hoy no pone en juego demasiado, mañana tendrá suficiente. Nunca se sabe qué pasará en el mercado, entonces no querrá sacrificar todo en una única posición.

Lo primero que debe hacer es decidir qué porcentaje de su cuenta está dispuesto a perder. Una vez que lo haya decidido, lo demás es una fórmula matemática. La mayoría de los traders se sienten cómodos poniendo un 2% en una negociación.

A pesar de que es una regla general, deberá decidir qué tan agresivo o conservador quiere ser, aunque es aconsejable evitar los extremos. Si quisiera ser más agresivo, coloque del 2% al 5% y si busca ser más conservador, del 1% al 2%. Luego, hay que colocar el número en la siguiente ecuación: Balance de la cuenta * porcentaje a arriesgar = Monto arriesgado

Por ejemplo, imagínese que el balance de su cuenta es de 50.000 dólares y que le gustaría poner el 2% en una operación. Si usa la fórmula, le dará que debería invertir como máximo 1.000 en una posición.

El tamaño es, por ejemplo, la cantidad que compra en una operación. Una vez que tenga claro cuánto quiere arriesgar, debe saber cómo realizará sus transacciones para que, al final, no termine arriesgando más de lo que quería. No le favorecerá saber cuál es su tolerancia al riesgo y luego arriesgar una porción demasiado grande de su cuenta.

Para determinar esto, primero debe decidir dónde va a establecer su orden de stop loss. Una vez que haya hecho, debe ver cuántos pips hay entre el punto de ingreso y el del stop y colocar el monto en otra ecuación que se complementa con la anterior: Monto arriesgado / (pips en riesgo * valor por pip) = tamaño de su operación

Esto lo ayudará a eliminar uno de los peores enemigos de los traders: el miedo. Quienes no lo hacen están constantemente preocupados de que podrían perder más de lo que estaba dispuesto.

Una orden de stop loss cierra posiciones si el activo alcanza un determinado precio, con lo que le permiten proteger su cuenta aun cuando no está frente a su computadora. Para esto hay que colocarlo en algún lugar por debajo del precio actual para resguardarse si cambia de rumbo y empieza a bajar. En cambio, si uno vende el instrumento, lo pondrá por encima del valor por si llegara a subir.

Por ejemplo, imagínese que compra el par de divisas euro-dólar estadounidense (EURUSD) a 1,40 y nota que hay un fuerte soporte de 50 pips en 1,39. Entonces, decide que si cayera por debajo de este nivel, pueda seguir derrumbándose. Si eso ocurriera, estaría perdiendo dinero por lo que no querría continuar con la operación si llegara a los 1,395, por lo que establece una orden de stop en los 1,394.

Así, si llegara a tocar ese valor en cualquier momento del día, automáticamente abandonará la operación. Las órdenes de stop le dan seguridad a la hora de invertir y juegan un papel fundamental en todas sus decisiones de gestión de dinero. Nunca debería operar sin ella.