Las remesas hacia los países en desarrollo crecieron solo marginalmente en 2015 a medida que el debilitamiento del precio del petróleo ejerció presión sobre los ingresos de los migrantes internacionales y su capacidad de enviar dinero a casa, indica la última versión de la Reseña sobre migración y desarrollo del Banco Mundial.

El valor de las remesas hacia las economías en desarrollo registradas oficialmente fue de US$431.600 millones en 2015, un aumento de 0,4% con respecto a los US$430.000 millones de 2014. El ritmo del crecimiento de 2015 ha sido el más bajo desde la crisis financiera mundial. Las remesas mundiales, que incluyen los envíos hacia países de ingresos altos, disminuyeron de US$592.000 millones en 2014 a US$581.600 millones en 2015, una caída de 1,7%.

La desaceleración en el crecimiento de las remesas comenzó en 2012. Sin embargo, la tendencia empeoró el año pasado a causa del bajo precio del petróleo, situación que está afectando negativamente a muchos de los países de origen de las transferencias que son exportadores de petróleo, como Rusia y los Países del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes (CCEAG).

Como consecuencia, numerosos países receptores de remesas, como India, el principal destinatario en términos de volumen, y Egipto, sufrieron una merma en los flujos entrantes en 2015 con la disminución considerable de las remesas desde los países del CCEAG. Las transferencias hacia las naciones de la región de Europa y Asia central se redujeron en 20%. En dicha región, Tayikistán y Ucrania fueron los más afectados debido a los apuros que sufre la economía rusa y la depreciación del rublo en relación con el dólar estadounidense. Todo esto contribuyó a la caída de las transferencias hacia la región.

India mantuvo el primer lugar en 2015 al atraer alrededor de US$69.000 millones en remesas, aunque con una leve disminución con respecto a los US$70.000millones recibidos en 2014. Otros importantes receptores en el mismo año fueron China, con US$64.000 millones, Filipinas (US$28.000 millones), México (US$25.000 millones) y Nigeria (US$21.000 millones).

“Las remesas son una fuente importante y bastante estable de ingresos para millones de familias y para la entrada de divisas en muchos países en desarrollo. Sin embargo, si su flujo sigue moderándose, y de manera tan drástica como sucede en las naciones de Asia central, los hogares pobres de muchas partes del mundo enfrentarán problemas graves, incluido a nivel de nutrición, acceso a atención de salud y educación”, indicó Augusto Lopez-Claros, director del Grupo sobre Indicadores Mundiales del Banco Mundial.

Las proyecciones indican que los flujos de remesas se recuperarán este año después de tocar fondo en 2015 y que el crecimiento será impulsado por la sostenida recuperación económica de Estados Unidos y la zona del euro, además de la estabilización de los tipos de cambio del dólar en los países de origen.

Adicionalmente a las fluctuaciones de las divisas, los precios del petróleo son un riesgo clave que podría deteriorar esta perspectiva. Si el precio del petróleo sufre caídas inesperadas, las remesas desde Rusia y el CCEAG se verían afectadas aún más.

El costo total promedio de enviar US$200 era de aproximadamente el 7,4% en el cuarto trimestre de 2015, una leve disminución respecto del trimestre anterior y 0,6 puntos porcentuales por debajo de fines de 2014. África al sur del Sahara, con un costo promedio de 9,5%, sigue siendo la región con los costos más altos.

Sin embargo, los principales bancos internacionales continúan cerrando cuentas de bancos corresponsales de los operadores de transferencias de dinero (MTO, por sus siglas en inglés) para limitar la exposición al lavado de dinero y otros delitos financieros. Una encuesta realizada por el Banco Mundial confirma que el cierre de cuentas es un fenómeno generalizado que afecta negativamente los costos y los flujos de las remesas en regiones rurales y apartadas. Por ejemplo, 33 bancos extranjeros de 13 de importantes países emisores de remesas cerraron 84 cuentas de 32 proveedores filipinos (incluidos tanto bancos como MTO) durante los últimos dos años, según el Banco Central de Filipinas.

Un artículo especial sobre desastres naturales y epidemias advierte que la migración y las remesas han sido por mucho tiempo importantes herramientas para enfrentar los desastres naturales, si bien la gran mayoría de las personas desplazadas por un desastre solo se traslada por un corto periodo y se queda en sus países de origen.

La diáspora ha ayudado a las personas de zonas golpeadas por desastres mediante el envío de más dinero al país de origen. Sin embargo, las remesas también pueden disminuir si el desastre interrumpe la infraestructura para materializar los envíos. Y si bien es probable que la frecuencia y la gravedad de los desastres causados por condiciones meteorológicas extremas aumente debido al cambio climático, en la actualidad la comunidad internacional carece del marco jurídico e institucional requerido para hacer frente a la migración que pueda generarse desde las zonas afectadas.

"Las diásporas son de gran ayuda durante un desastre natural, como ocurrió en el caso del terremoto de Nepal el año pasado", sostuvo el autor principal de la reseña y jefe de la Asociación Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo (KNOMAD, por sus siglas en inglés), Dilip Ratha. "Sin embargo, sabemos muy poco acerca de cómo responden ante la comunidad en caso de una epidemia, como la del ébola. Necesitamos más datos e investigación sobre este tema".

Tendencias regionales en las remesas. Entre las regiones geográficas, América Latina y el Caribe presentó la mayor tasa de aumento (4,8%) en las remesas durante 2015 debido a la recuperación de los mercados laborales de Estados Unidos. Se prevé que el crecimiento se mantenga en 2016, si bien a un ritmo menor, y que el valor de las remesas se incremente de US$66.700 millones el año pasado a US$69.300 millones este año.

En Asia oriental y el Pacífico, las remesas subieron un 4,2% en 2015 frente al 7,4% de 2014. No obstante, la región se mantuvo como la principal receptora de estas transferencias entre todas las regiones. Para este año, se proyecta que las remesas suban a US$131.000 millones, de US%127.000 millones en 2015.

Las remesas hacia Asia meridional crecieron un 2 %% en 2015, una baja con respecto al 4,3% de 2014. Esto fue causado por la contracción en los flujos hacia India, el mayor receptor mundial de este dinero, y hacia Sri Lanka, y no pudo ser contrarrestado por el fuerte repunte en las remesas hacia Nepal en respuesta al terremoto. Se prevé que la región atraiga USD 123.300 millones este año, en comparación con US$117.900 millones en 2015.

África al sur del Sahara vivió un modesto crecimiento de 1% en las remesas en 2015, frente al 0,2% en 2014. Se espera un aumento de 3,4% en las transferencias hacia esta región, para llegar a US$36.000 millones (a partir de US$35 200 millones en 2015).

Las remesas hacia Oriente Medio y Norte de África se contrajeron en un 0,9% en 2015, frente al 4% en 2014, en gran medida debido a la caída en los flujos de entrada hacia Egipto, el mayor receptor de este dinero en la región. Sin embargo, se espera un aumento del 2,6%, de US$50.300 millones en 2015 a US$51.600 millones este año.

El flujo de remesas hacia Europa y Asia central se vio fuertemente afectado en 2015, contrayéndose en 20,3% debido a la depreciación del rublo ruso frente al dólar y a la desaceleración de la actividad económica en Rusia, país que representa una importante fuente de remesas. Sin embargo, es probable que la región experimente una sólida recuperación este año y se prevé que las remesas aumenten en un 5,1% para llegar a US$36.300 millones (a partir de US$34 600 millones en 2015).