La economía colombiana no viene creciendo este año al ritmo de los años pasados, empujada por el ciclo económico, la caída en los precios del petróleo y una inusitada devaluación de peso entre otros factores.

Sin embargo, esto no significa que la autoridad monetaria pueda relajarse y los intereses se mantengan a la baja.

Por lo menos así lo dejó ver esta semana el codirector del banco central Carlos Gustavo Cano, quien advirtió que pese a que en muchos sectores se comienza a hablar de desaceleración, la inflación sigue creciendo y alejándose de la meta del tres por ciento que se ha planteado la autoridad monetaria para este año.

Recordó que ya se completan nueve meses en que los precios en la economía nacional se mantienen al alza y se alejan de los rangos que el Banco considera adecuados.

En una presentación esta semana en el Inalde de la Universidad de la Sabana, el centro de altos estudios para empresarios y ejecutivos, Cano dijo que la devaluación del peso (el precio del dólar se acerca peligrosamente a los $3.000) podría poner en peligro la tendencia estable que ha venido presentando la inflación en los últimos años y que la había llevado a niveles por debajo del 3% anual.

“La fuente principal del incremento de la inflación habían sido los alimentos, un choque de oferta. Pero aún sin alimentos su tendencia ascendente persiste. Así como la de los otros indicadores de inflación básica, que ya rompieron el límite superior del rango meta (4%), y se hallan cada vez más distantes de la meta puntual (3%). Y, como antes se mostró, su promedio creció en junio por noveno mes consecutivo”, dijo Cano Sanz.

La inflación sin alimentos, que en octubre de 2014 estaba en 2,91% ha venido subiendo, hasta haber alcanzado 3,72% en junio pasado, nivel cada vez más distante de la meta del banco emisor.

Y advirtió que “por cuenta de dicha persistencia, ejercicios econométricos indican que la probabilidad de desanclaje de las expectativas de la meta crece. Si así fuere, a pesar de la desaceleración de la economía habría que considerar la elevación de la tasa de interés de intervención del Banco”, para señalar que es mejor anticiparse a los ciclos peligrosos en la economía que reaccionar tardíamente ante éstos.

En la más reciente reunión de la junta directiva del banco central, el 31 de julio pasado, el Banco de la República decidió mantener la tasa de interés de intervención en 4,5% y el equipo técnico estimó que el crecimiento económico para el segundo trimestre de 2015 habría sido similar al registrado en el primero. Bajó la cifra de crecimiento para este año de 3,2% a 2,8%, contenida en un rango entre 1,8% y 3,4%.

La junta directiva tomó la decisión al considerar principalmente que la inflación anual al consumidor se mantuvo relativamente estable en junio (4,42%) y que las expectativas de inflación de los analistas a uno y dos años y las que se derivan de los TES a 2, 3 y 5 años continúan cerca del 3%.

Esta semana el gerente del Banco, José Darío Uribe, le dijo a RCN radio que consideraba que la devaluación del peso era una reacción natural del mercado, pero que no estimaba que este comportamiento fuera persistente, por lo que descartó por ahora una intervención agresiva del Emisor para tratar de bajar el precio de la moneda norteamericana.