-¿Cómo ha visto la economía global en 2016? 

-La economía global claramente se ha desacelerado. Por tres razones: la desaceleración de los mercados emergentes, la incertidumbre que está en las mentes de los consumidores y los CEO, y tercero por las cuestiones geopolíticas. Desde la perspectiva de los negocios, la comunidad empresarial es optimista. Independientemente del ambiente, lo continúa haciendo bien. Si ves nuestra encuesta anual a CEO de las 21 economías del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), 28% de los CEO están bastante confiados en que [sus empresas] registrarán un crecimiento [de sus ingresos]. Y eso es estable año tras año. Eso, a su vez, es bueno, tomando en cuenta toda la incertidumbre que hay producto del Brexit y otros temas similares. Si bien hay desaceleración, la comunidad empresarial sigue pensando en positivo. 

-¿Cómo evalúa la situación de los países emergentes?  

-Hablemos de las economías del APEC. Según nuestra encuesta anual APEC CEO Survey 2016, más del 50% de los CEO de la APEC encuestados invertirán en los siguientes doce meses más que en los doce meses previos. Y 69% de esa inversión irá a economías de la APEC. Esto te dice que hay tendencias destacadas que la comunidad empresarial va a seguir: demografía, cambios sociales y necesidades del consumidor. Y esas tres son evidentes no solo en los mercados emergentes, sino, particularmente, en las economías del APEC. Si miras los países de la región Asia-Pacífico, ahí hay un cambio demográfico importante. Hay un crecimiento del tamaño de la clase media. Estos países también tienen una gran habilidad para dar un salto hacia adelante, ya que, al carecer de infraestructura, usan la movilidad, la analítica y la nube para desarrollar nuevos modelos de negocio. Y eso es sorprendente. La banca en algunos países no necesita de mucha infraestructura, ya que se utiliza mucho la banca móvil. En América Latina, la situación es ligeramente diferente, ya que el foco está más en la diversificación de las economías. Hay países que estaban basados en recursos naturales que ahora están ingresando en nuevos negocios. 

-¿Considera que el fin de la fiesta de los commodities es un reto para los países emergentes?

-Creo que es un reto y una oportunidad. A las compañías, que no están cambiando ante las dinámicas de las megatendencias o que no están siendo innovadoras, el mundo las está sobrepasando. Vemos que otras compañías, en cambio, que acogen la innovación y la tecnología, tienen mejores resultados a la hora de brindar una experiencia al consumidor y un producto más relevante. Esa es una gran oportunidad. También vemos la entrada de nuevas compañías. Y estas vienen sin burocracia y una preocupación por hacer las cosas de manera digital. Eso les permite escalar rápidamente. Tienen un impacto disruptivo, especialmente [sobre] las compañías que no están cambiando lo suficientemente rápido. La pregunta que se hacen los CEO ahora es, ¿podemos mantener el paso? Y el paso lo definen la tecnología, los competidores, la disrupción y otras fuentes en las que [los CEO] no habían pensado antes. 

-¿Cómo afectan al mundo el Brexit y la victoria de Donald Trump? ¿Estos eventos tendrán un impacto negativo en los negocios y las economías en 2017? 

-Claramente tendrán un impacto. Ya lo están teniendo. El Brexit y [el resultado de] las elecciones en Estados Unidos son dos ejemplos de incertidumbre. En primer caso, tienes incertidumbre sobre cuán perjudicial será en los próximos dos o tres años y cuáles serán las nuevas reglas y regulaciones que el Reino Unido implementará. [Es decir], si tendrán acceso a talento proveniente de la inmigración, qué clase de ambiente regulatorio crearán separado del de la Unión Europea, etc. Esas preguntas causan incertidumbre y podrían hacer que varias compañías dejen de invertir en el Reino Unido con la misma intensidad que antes. Por ello ves que los precios de las casas bajan, que el tipo de cambio baja, entre otros efectos.  En el caso de las elecciones en Estados Unidos, es un poco diferente. La pregunta ahí es: ¿Se solidificará la confianza en la economía estadounidense pero se encarecerá el comercio global?  Eso es muy incierto. Pero se sabrá de forma más rápida que en el caso del Brexit. En los siguientes seis meses sabremos cuál es la posición de Estados Unidos en lo referente a comercio. Pero el consejo que le doy a la comunidad empresarial es no sobrerreaccionar. Si mantienen la calidad de sus servicios, si invierten en el talento y los mercados adecuados, las oportunidades van a venir. 

Si el nuevo gobierno de Estados Unidos decide renegociar tratados de libre comercio, ¿esto tendrá un impacto en las economías emergentes? 
Claro. Enviará una señal en términos de incertidumbre, proteccionismo, etc. La pregunta es qué tan rápido pueden reaccionar los gobiernos y las compañías al nuevo mundo que tendríamos si se da este cambio.

-¿Este contexto haría que regiones América Latina y Asia profundicen sus relaciones comerciales?

-En nuestra encuesta vimos dos elementos. El primero es que, hace un año, el promedio  de CEO encuestados invertiría en cinco de las 21 economías del APEC. Este año son siete países. Esto sin considerar el efecto de las elecciones en los Estados Unidos. Lo segundo que sucede es que muchos CEO están más interesados en pequeños tratados de libre comercio o acuerdos bilaterales. Entonces, en vez de esperar grandes acuerdos como el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), se está prestando atención a otros más pequeños. Lo que también hemos visto en nuestra encuesta es que, lo que le preocupa a los CEO, no son tanto los grandes competidores globales, sino los pequeños competidores regionales. 

-En el caso particular de América Latina tenemos problemas importantes como la falta de instituciones sólidas y la corrupción. ¿Cree que la región podrá solucionar esta clase de temas? 

-El índice de corrupción en países del APEC, no solo en América Latina sino también en Asia, claramente tiene un impacto en la intención de inversión por parte de los CEO. Creo que este es el caso en el que los gobiernos deben trabajar más para reducir el riesgo de corrupción. Y es, además, una oportunidad para obtener más estabilidad.  Este es un tema en el que la comunidad empresarial puede ayudar, ya que la corrupción no solo es un tema de reglas y regulación, sino también de buen comportamiento. Entonces, el problema  se debe abordar a través de cambios en las políticas, los marcos regulatorios, pero también de un mejor comportamiento y un buen gobierno corporativo en los negocios. 

-¿Cree que China seguirá siendo el motor de la economía global? 

-Lo será. Una economía de ese tamaño tiene un gran impacto sobre el mundo. Si ves el crecimiento puro, India crece más que China, pero el impacto del primero sobre el globo no es comparable. Creemos que los CEO alrededor del mundo seguirán invirtiendo en China y en Estados Unidos independientemente del tema político. 

-Hablando de China, hace años se hablaba mucho de los BRICS. ¿Cuáles cree que serán las nuevas economías emergentes más importantes del mundo en los siguientes años?  

-Cuando miras alrededor del mundo, la siguiente generación de BRICS puede ser integrada por México, Indonesia y, muy probablemente, por la combinación de Vietnam, Filipinas y otros países [de esa parte de Asia]. ¿Y por qué puede ser una nueva generación? Porque su demografía mejora, su clase media crece y porque se pueden mover rápidamente, al no contar con tanta burocracia, hacia la siguiente revolución de los negocios y aprovechar las oportunidades que esta genere. 

-¿Cuál cree que serán las industrias que guiarán el crecimiento global en el futuro? 

Lo que importa es la combinación de sectores. Si piensas en el financiero, ves que hay una mayor combinación de este con el retail y la tecnología. El automotriz ya se está combinando con la industria tecnológica y logística. Entonces, lo que va a cambiar no son los sectores, sino los sistemas. En América Latina todos están hablando de la necesidad de infraestructura. Si en la región sobredesarrollamos infraestructura, pero luego implementan carros autónomos, eso será un desperdicio de dinero, ya que no necesitaremos tantos estacionamientos, camiones, etc. Con estas combinaciones podemos aprovechar las capacidades de una manera nunca antes pensada.