La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió que las monedas de los países de América Latina enfrentarán en el futuro más volatilidad de la que han experimentado, especialmente cuando Estados Unidos modifique su política monetaria y comience a elevar sus tasas de interés.

En una conferencia de prensa online para abordar la situación económica, expuso que las economías latinoamericanas también se verán afectadas por el descenso de los precios de las materias primas, y por una menor demanda de China.

Sin embargo, Lagarde descartó una recesión económica del subcontinente, al prever un aumento del PIB de 0.5 por ciento. Reconoció que no es un alto crecimiento, comparado con el registrado en años anteriores, pero confió en una recuperación del crecimiento el próximo año con un avance de 1,7%.

El pasado 9 de julio el FMI ajustó a la baja su proyección de crecimiento de México a 2,4% para 2015, desde 3% estimado en abril, y también recortó su previsión para EU para este año a 2,5%, desde 3,1%.

En América Latina, como en otras partes del mundo, analizamos las señales y realmente tratamos de revisar cada economía. Creo que todas las economías de América Latina tienen sus propias particularidades y características”, comentó.
Una cosa que tienen en común la mayoría de ellos es que son los proveedores de los productos básicos, de materias primas, y claramente han dejado de cosechar los beneficios de una década de altos precios, que han impulsado el crecimiento de los últimos años”, abundó.

En el último año, la mayoría de las monedas latinoamericanas ha registrado una notable depreciación respecto al dólar, ante la anticipada alza de los intereses en EU. El real brasileño ha caído más de 25% de su valor respecto al dólar, el peso mexicano alrededor de 10%, el peso colombiano cerca de 19%, y el sol peruano 6%.


La directora del FMI valoró, no obstante, las medidas aplicadas por los gobiernos, al citar al de Brasil, Colombia y Perú, para “restaurar la confianza” y reforzar las posiciones fiscales que, aseguró, van en la senda adecuada.

Por otra parte, calificó el crecimiento global de tibio. “Hay recuperación, pero es frágil”, con un crecimiento de 3.3% en 2015 y 3,8% en 2016.

Lagarde tratando de ser positiva en cuanto a las perspectivas a largo plazo, destacó el hecho de que el “panorama es más prometedor” en el caso de Europa y calificó de robusto el crecimiento en EE.UU.

Lagarde confía en que la presidenta de la Fed siga guiando la política monetaria con base a los datos que tengan en cada reunión, aunque su recomendación es que espere a subir las tasas hasta comienzos del próximo año.