Sala de Inversión. El 2013 fue un año positivo para la economía global. Sin embargo los emergentes se posicionaron y generaron más y mejores confianzas que las llamadas "economías grandes". En este sentido la rentabilidad en los mercados de acciones marcó su récord desde 2007 y la volatilidad del índice S&P500 bajó hasta alcanzar niveles menores al 12%, como se habían registrado antes de la crisis financiera.

Sin embargo, se avecinan algunos cambios en el corto plazo, dice Eduardo Ricou, sales trading del Panamá Wall Street.

La Reserva Federal, después de algunas indefiniciones, se decidió a empezar el recorte de su programa de estímulo monetario (QE) y anunció que muy probablemente las tasas de interés subirán a mediados de 2015.

La reacción en los mercados a finales de diciembre fue positiva con el alza de la renta variable a valores récord, incluso pese al mal dato de empleo que se conoció después de Navidad, pese a que la desocupación igualmente descendió. Esta cifra no fue nada clara para los inversores y provocó mucho nervosismo, que impactó a la baja en las acciones e impulsó el precio de los bonos del Tesoro a diez años y empujó su rentabilidad al 2,55%. También provocó una gran cantidad de operaciones de venta de monedas de los mercados emergentes, como la lira turca o el peso mexicano, y elevó la volatilidad a un mes por encima del 15%.

A esto hay que sumarle la inestabilidad política en Venezuela y la devaluación del peso en la Argentina ya que son señales preocupantes para los inversores latinoamericanos, aunque también, una oportunidad a la hora operar. Por eso, hay que estar atentos por si empeoran los desajustes económicos.

Existe una preocupación por los riesgos de que se produzca una hiperinflación en Venezuela y que esto genere una desestabilización en su sociedad, que podría transformarse en un caos de consecuencias imprevisibles en corto plazo.

En la Argentina, las cosas no han llegado a ese extremo, pese a que la presión inflacionaria sigue siendo muy fuerte. De continuar una situación así, no sería de extrañar que la población también salga a la calle a protestar.

Los gobiernos de cada uno de las restantes naciones de América Latina tendrán que evitar el efecto contagio en sus economías, ya que Venezuela es un gran productor de petróleo y puede afectar a la región, creando una aversión al riesgo entre los inversores. Por eso, es importante proteger las carteras antes de que sea tarde.

En China, una crisis es vista como una oportunidad, en los mercados de capitales una baja brinda con nuevas chances de inversión. Si esto es verdad, este año habría que cambiar el “modus operandi” a la hora de operar ya que la volatilidad va a subir en los próximos tiempos y seguramente los países emergentes y los del subcontinente sufrirán con este cambio en la política monetaria de la Fed.

Por eso, es momento de hacer una rotación en las posiciones por sectores o región, ser más selectivos a la hora de invertir y buscar compañías que tengan un potencial de subida mayor (que mantengan sus ratios precio / ventas y crecimiento de los ingresos), buscar zonas y economías que puedan salir más beneficiadas que otras, como por ejemplo Europa, que aparece como una de las favoritas para 2014, más aún con la perspectiva de que Portugal podría volver a los mercados y salir de la “Troyka”.

En América Latina, las oportunidades siguen en abiertas, pero hay que ser selectivos y tomar posiciones menos especulativas, proteger las tenencias con productos más internacionales, como ser en compañías que tengan negocios más globales o regionales y no tanto en pequeñas o medianas empresa locales. El sector de la renta fija va seguir con alguna presión ya que habrá rotación y reubicación de sus activos hacia los mercados desarrollados.