Buenos Aires. La economía de Argentina crecería un 3% este año, menos de lo esperado, debido a una sequía que golpea al vital sector agrícola, dijo este miércoles un funcionario del Gobierno.

Los últimos cuatro meses con pocas lluvias en la región agrícola central del país llevó a analistas a reducir sus estimaciones de cosecha de soja y maíz, lo que tendrá un impacto de entre 0,5 y 1 punto porcentual en la expansión de la tercera economía latinoamericana, dijo Luciano Cohan, subsecretario de Programación Macroeconómica del Ministerio de Hacienda.

"Hay que revisar el crecimiento a la baja, hoy estamos trabajando con un escenario cercano al 3%", dijo Cohan sobre el nivel de actividad para el 2018, comparado con el 3,5% previsto en la ley de presupuesto.

Pero el funcionario estaba sorprendido por el crecimiento que se está registrando en el primer trimestre, impulsado por la mayor producción en los sectores automotriz y de construcción, del acero, del aluminio, de la carne y la leche.

"Hay que revisar el crecimiento a la baja, hoy estamos trabajando con un escenario cercano al 3%", dijo Cohan sobre el nivel de actividad para el 2018.

La economía crecería también un 3% en los primeros tres meses del año a nivel interanual, y entre 0,5% y 1% frente al último trimestre del año pasado, incluso pese al golpe que significa la sequía.

"Nosotros hubiésemos esperado un primer trimestre un poco más frío y lo cierto es que creemos que de nuevo va a estar entre medio punto y 1 punto de crecimiento, con lo que cual vamos a acumular ya siete trimestres seguidos de crecimiento", dijo Cohan en una entrevista en sus oficinas en Buenos Aires.

"Quitando el efecto sequía, es una economía que está creciendo sólida, con un crecimiento bastante difundido y muchos sectores que están dando buenas noticias", agregó.

Según el funcionario, la escasez de lluvias no afectará seriamente la recaudación fiscal debido a que los precios han aumentado y este año se espera una liquidación de inventarios.

¿Menos inflación a la vista? La economía argentina también sufre de un persistente aumento en el índice de precios al consumidor, que llevó al Gobierno a cambiar la meta inflacionaria a fines del año pasado a un 15% para 2018 desde la previa del 10%.

Los analistas consultados por el Banco Central creen que la nueva meta será difícil de cumplir y en promedio estiman una inflación anual del 19,8%.

Sin embargo, Cohan defiende la política oficial y sostiene que la tasa de inflación del 15% es "difícil" pero "realista". Los registros de enero y febrero son los mayores del año debido a un fuerte aumento en las tarifas públicas, explicó.

 

El instituto de estadísticas publicará la tasa de inflación de febrero más tarde este jueves.

"La suba de tarifas está cerca de su fin, con lo cual deberíamos ver una baja significativa de la inflación pronto", señaló Cohan.

El Gobierno del presidente Mauricio Macri busca reducir el déficit fiscal al 3,2% del Producto Bruto Interno este año desde el 3,9% de rojo fiscal de 2017, al tiempo que impulsó una reforma fiscal para reducir algunos impuestos y mejorar la competitividad del país austral.

Argentina ha financiado el déficit emitiendo deuda. Luego de vender en enero US$9.000 millones en bonos en el exterior, en lo que resta del año emitirá en el mercado local.

Cohan explicó que la devaluación que ha sufrido el peso recientemente contribuyó a esa decisión, contrariamente a lo sucedido en el 2017, donde la fortaleza del peso llevó a una mayor emisión en el exterior.