Los principales socios comerciales de Uruguay están en la lista de los mayores manipuladores de la moneda en el mundo. A través de la compra de divisas en el mercado cambiario, esos países reducen el valor de su moneda de manera arbitraria con el fin de reducir sus importaciones y aumentar sus ventas al exterior.

Según la lista elaborada en julio por el Peterson Institute for International Economics –un reconocido centro de investigación privado con sede en Washington–, entre los 20 países que más distorsionan el valor de su moneda se encuentran China, Argentina y Rusia, que ocupan el segundo, tercer y cuarto puesto, respectivamente, en el ranking de los principales destinos de exportación de Uruguay.

China lidera el ranking, Rusia se ubica en el cuarto puesto y Argentina en el 17 –medidos por el indicador de reservas–. Otros socios comerciales menores como Japón, Suecia, Corea e Israel, también se ubican en la lista. Por su parte, Brasil, el principal socio comercial del país, fue excluido de la lista porque no cumple solo uno de los requisitos impuestos por los expertos: defender de manera activa un superávit de balanza comercial. Se trata del mismo punto que, según los expertos, excluye a Uruguay de la categoría de país manipulador del tipo de cambio.

El informe titulado “Combatiendo el avance de la manipulación de monedas”, condena esa práctica por ser violatoria de los acuerdos de participación en el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero sostiene que “actualmente no existen procedimientos para castigar o limitar” a los países que de forma deliberada defienden una moneda más débil.

Los vínculos económicos de Uruguay con los países que se encuentran en esa lista son muy importantes. China, Argentina y Rusia son destino de la cuarta parte de los productos que Uruguay exporta, y el origen de 43% de las importaciones y de más de 58% de los turistas que ingresan al país. Todas esas actividades se ven afectadas por la depreciación artificial de las monedas de esos países respecto al peso uruguayo.

Competitividad

Si el yuan, el peso argentino o el rublo se deprecian por la acción de sus gobiernos en el mercado cambiario, los productos y servicios uruguayos y los del resto del mundo se hacen más caros en comparación con la competencia doméstica. Eso lleva a que los chinos, los argentinos y los rusos reduzcan sus compras fuera de frontera con relación al nivel de equilibrio.

De hecho, en el último año, Uruguay perdió competitividad con sus principales socios comerciales. Según el índice de tipo de cambio real que elabora el Banco Central cayó 6,8% en 2011, lo que muestra que los productos uruguayos se encarecieron medidos en dólares respecto a los de los países más ligados al comercio local.

Pero no se trata de un fenómeno reciente. Desde 2004, Uruguay inició un marcado proceso de pérdida de competitividad de precios debido a que la moneda uruguaya se apreció más que la de sus principales socios. En los últimos ocho años, el índice de tipo de cambio real cayó 36,9%.

No es sencillo determinar cuándo un país tiene una moneda más depreciada de la que debería. Por eso, más que mirar el valor de la divisa, los expertos evalúan la participación del gobierno en el mercado de cambios. Más concretamente, la acumulación de activos de reserva en moneda extranjera durante los últimos años.

El caso uruguayo

Los países que tienen reservas en moneda extranjera mayores a seis meses de importaciones de bienes y servicios, muestran el primer indicio de manipulación de la moneda. En ese sentido, el criterio del Peterson Institute es más exigente que el aconsejado por el FMI, de solo tres meses.

En el caso de Uruguay, los activos de reserva –excluidos los encajes que pertenecen a los bancos– superaban al cierre de 2011 en 15,7% las importaciones de los últimos seis meses. Al mismo tiempo, el país debe haber incrementado en los últimos años su volumen de reservas con relación al PIB. Solo en el último año, las reservas uruguayas aumentaron en US$ 1.747 millones, con un crecimiento de 30,5%. A pesar del crecimiento de la actividad durante el período, pasaron de representar 14,5% a 16%del PIB.

Sin embargo, Uruguay no cumple un tercer requisito básico estipulado por los expertos, porque no sostiene de manera artificial un superávit de cuenta corriente –la situación en la cual la entrada de divisas por comercio de bienes y servicios, rentas y transferencias, superan sus salidas–.

Durante el último año, Uruguay mantuvo un déficit de cuenta corriente equivalente a 3,1% de su producción anual, una cifra que lo deja por fuera de la categoría de manipulador. Lo mismo sucede en el caso de Brasil (2,1% en 2011).