La agencia Standard & Poor's revisó a negativo desde estable el panorama de la calificación crediticia del país latinoamericano.

La medida fue tomada por el impacto desfavorable de las trabas que el gobierno impone a las importaciones y la decisión de expropiar la petrolera YPF al grupo español Repsol.

Pese a su evaluación negativa de la economía, S&P mantuvo la calificación de la deuda del país, que igualmente ya se encuentra en un nivel altamente especulativo de "B".

En su reporte, la agencia señaló que las últimas medidas tomadas por el gobierno argentino podrían exacerbar la actual debilidad de la economía, marcada por una inflación elevada y por una creciente rigidez del gasto público.