Caracas. La agencia Standard & Poor’s colocó en default o incumplimiento de pagos los bonos globales de Venezuela con vencimiento en 2018, pero mantuvo la nota soberana del país en default selectivo (SD).

De acuerdo a la calificadora, “Venezuela no pagó US$35 millones en pagos de cupones para su cuenta global bonos con vencimiento 2018 dentro del período de gracia de 30 días calendario”.

S&P bajó la nota del bono al 2018 a “D” desde “CC”, explicando que “de acuerdo con nuestros criterios de puntualidad de los pagos, estamos reduciendo el emitir calificación sobre este bono a ‘D’ desde ‘CC'”.

En noviembre del 2017, la calificadora redujo la calificación crediticia de Venezuela a 'SD' tras el incumplimiento de dos pagos de intereses de su deuda.

"Desde hace tres años el gobierno viene tirando de la soga: liquidando activos externos netos, es decir, consumiendo las reservas internacionales y los activos del Banco Central de Venezuela (BCV). Ya no hay suficientes dólares para pagar la deuda externa en 2018", aseguró a El Observador Leonardo Buniak, economista y analista petrolero venezolano.

S&P y la también calificadora de riesgo Fitch declararon a Venezuela y la gigante estatal petrolera PDVSA en default parcial en diciembre de 2017, por retrasos con varios pagos de capital e intereses de la deuda soberana y de la compañía.

Complejo panorama. En los próximos diez años, Venezuela deberá pagar cerca de US$91.000 millones por concepto de deuda pública externa; un golpe duro para un país que cayó en default parcial en 2017, según las agencias calificadoras de riesgo. Solo en 2018, el pago deberá ser de US$8.400 millones, de los cuales US$5.500 millones son de bonos República en deuda soberana y US$2.900 millones de bonos de Pdvsa.

Las agencias calificadores señalaron a Venezuela en default fundamentalmente por el retraso en relación a las deudas en el pasado noviembre, pero ya se da como un hecho que en 2018 el gobierno directamente no podrá pagar.

El gobierno venezolano honró sus obligaciones contractuales con el exterior incluso en sus peores momentos, como el año 2002 con el paro petrolero nacional, hasta que en 2017 se le agotaron los recursos.

"Desde hace tres años el gobierno viene tirando de la soga: liquidando activos externos netos, es decir, consumiendo las reservas internacionales y los activos del Banco Central de Venezuela (BCV). Ya no hay suficientes dólares para pagar la deuda externa en 2018", aseguró a El Observador Leonardo Buniak, economista y analista petrolero venezolano.

El experto se refiere a que el gobierno ha hecho operaciones de swap de oro, ha adquirido préstamos de China y Rusia y desarrollado otras estrategias para inyectar dólares al país. Esas medidas se adoptaron a partir de la crisis petrolera del 2014, por la caída de los precios del petróleo, para dar servicio a la deuda pública externa.

* Con información de Reuters y  El Observador de Uruguay.