Standard & Poor’s mantuvo la calificación de riesgo de la deuda de largo plazo de Costa Rica, aunque advirtió que la ausencia de ajustes que permitan al país una mejoría en el terreno fiscal podría degradar las notas en el futuro.

Según la agencia, citada por el periódico La Nación, pese al planteamiento de una reforma, los desacuerdos políticos alrededor de los ajustes fiscales limitan las opciones de consolidación fiscal y debilitan la gobernabilidad, lo que podría tener como resultado una obstaculización del desempeño económico.

La calificadora también señaló que el creciente déficit fiscal podría alcanzar el equivalente a un 5,2% del Producto Interno Bruto (PIB) de este año, cifra consistente con el pronóstico de 5,5% anunciado por el Banco Central, en su Programa Macroeconómico.

S&P mantuvo su calificación soberana de largo plazo para Costa Rica en BB, para moneda extranjera.

En el caso de la moneda local (colones), la firma evaluadora cambió la calificación a BB desde BB+, aunque destacó que no se trata de una rebaja, sino de un reajuste por cambios en la metodología.

Según Olga Kalinina, analista de S&P, en el pasado se favorecía la calificación en moneda local. No obstante, detectaron que los choques externos afectan la capacidad de pago en cualquiera de las monedas, lo cual justifica la convergencia de las notas.

Para el economista Alberto Trejos, la permanencia de la nota soberana en BB es positiva, dado el entorno internacional y las complicaciones internas que afectan al país.

“Es una buena noticia. No obstante, hay que mantenernos alerta, tenemos que decidir para dónde vamos”, dijo Trejos.

Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central, opinó que con la calificación la agencia confirma el buen crecimiento de la economía, pero recordó que está sometida a los riesgos de un déficit fiscal.