La firma calificadora de riesgos Standard & Poor's puso en perspectiva negativa la calificación de riesgo de El Salvador. Esto indica que, en la próxima evaluación que haga, podría bajar del BB- actual.

La calificación de riesgo que asignan entidades como S&P evalúan la capacidad de pago que tiene un país, y afecta en el tipo de intereses que los gobiernos deben pagar al contratar deuda, por ejemplo, vía emisión de títulos.

La calificadora mantuvo la nota de El Salvador en BB-, que se le asigna a países con moderada capacidad de pago.

Así, el país está ubicado a tres escaños de lo que se considera el territorio de deuda basura, que tiene ya dificultades para obtener financiamiento externo o debe pagar intereses muy alto por este.

En la revisión anterior, S&P asignó al país la calificación BB-, con perspectiva estable. Esta vez, la perspectiva es negativa.

Bajo crecimiento. Los analistas de Standard & Poor's prevén que este año no habrá despegue económico en El Salvador. El informe de la calificadora dice que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 1% o menos en 2013, y que este estancamiento contrarresta los esfuerzos gubernamentales por reducir el déficit fiscal.

El analista y economista Luis Membreño dijo que está claro que el país tiene un crecimiento económico muy bajo, y que mientras esto siga así no se podrá generar empleo, ni crecimiento y, por tanto, será difícil resolver los problemas fiscales.

“Mientras el Gobierno siga acumulando un déficit fiscal alto, que puede ser del 4% o más este año, se genera un mayor endeudamiento, que podría superar el 60% del PIB, lo que se vuelve un problema importante para el país”, apuntó.

Con este panorama, agregó, no es posible mantener los niveles de calificación que se tienen ahora. El Salvador llegó a tener, en la década pasada, calificaciones de grado de inversión, es decir, consideradas muy apetecibles para los compradores de papeles de deuda estatales. Sin embargo, a partir de 2009 estas comenzaron a caer.

El año pasado, la también calificadora de riesgos Moody's bajó la nota del país a Ba3, equivalente al BB- que ha otorgado S&P, pues corresponde a países con moderada capacidad de pago.

Moody's dijo en su informe que la baja en la calificación se debió a al débil crecimiento económico y al estancamiento de la inversión.

Tensión política daña la imagen del país. El análisis de la calificadora internacional Standard & Poor's (S&P) señala que el clima de polarización política en El Salvador está afectando de forma negativa la inversión y retrasando el crecimiento económico.

En el más reciente reporte de la agencia, publicado el 21 de diciembre pasado, los analistas advirtieron que la perspectiva del país había pasado de estable a negativa. Esto implica que el país puede perder este año el BB- que tiene y bajar a una escala menor.

La caída pondría en peligro la calidad de los bonos que coloca el país en el exterior, por ejemplo. También podría subir los intereses que se pagan por financiar al Gobierno.

El texto del informe detalló que “la revisión de la perspectiva refleja el riesgo a una baja en la calificación si la polarización política continúa lastrando la inversión y el crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto), lo que resulta en una mayor carga fiscal del déficit y la deuda”. En el país, el Ejecutivo y las gremiales empresariales mantienen disputas abiertas sobre la conducción de la economía. Pero, además, en el pleno legislativo los diputados enfrentan graves discusiones y hasta acusaciones de compra de voluntades entre partidos.

“La confrontación política tiene un impacto, pero además hay un problema de un populismo de los partidos, que nadie está dispuesto a ponerle un paro al exceso de gasto, al déficit”, dijo Luis Membreño, analista.

Para el experto, existe un problema común en cuanto a la perspectiva que se tiene para una ejecución eficiente del gasto. “Todos se ponen de acuerdo para gastar, para repartirse, para adquirir más deuda, mientras no haya una oposición con capacidad de decir que no a más endeudamiento, todos son responsables de llevar al país a esta situación”, según Membreño.

La agencia calificadora S&P prevé que la transición política en 2014 se hará con orden, pero que antes del cambio de administración, el ambiente preelectoral seguirá entorpeciendo el desempeño de la economía. El reporte sobre la baja en la perspectiva señaló que “un alto nivel de polarización política podría prolongar la aversión al riesgo y paralizar las reformas económicas, llevando así a una baja inversión privada y un bajo crecimiento” en la producción.

Este año, el Ejecutivo está esperanzado en que los diputados aprobarán una serie de importantes leyes que buscan garantizar estabilidad a los inversionistas. Pero también está en manos de los diputados la concesión del Puerto La Unión, una de las apuestas para destacar en la costa del Pacífico.

Ya en 2011, S&P había advertido sobre las consecuencias que tiene una relación poco armoniosa entre el Ejecutivo y partidos de oposición u organizaciones de empresas. “Sin acuerdos de largo plazo que permitan tener una salida al bajo crecimiento, seguiremos en un círculo vicioso negativo”, advirtió Membreño.