Madrid. La subasta de bonos a cinco años del Tesoro español de este jueves fue cubierta ampliamente, lo que despeja completamente las dudas sobre la capacidad de España para financiarse por sí misma en los mercados, al menos por el momento.

"(Fue) una buena y tranquilizadora subasta", dijo Jean Francois Robin, analista de Natixis en París.

A los analistas no les preocupó que España no alcanzara la cantidad máxima de 3.000 millones de euros (US$3.850 millones), dada la fuerte demanda. No obstante, los inversores pidieron una rentabilidad que fue 0,71 puntos porcentuales por encima de lo pagado en la anterior operación a cinco años de marzo.

Los economistas señalaron que es probable que los costes de financiación para España sigan siendo elevados, debido a los temores por el creciente déficit del país. Esta situación podría provocar algún que otro dolor de cabeza, ya que el gobierno aún tiene que conseguir alrededor de 60% de las necesidades de financiación de este año.

"Ante la ausencia de un ajuste creíble en el área fiscal asociado a reformas estructurales, especialmente del mercado laboral, es probable que persista un elevado déficit fiscal y una alta deuda pública", apuntó Luigi Speranza, directivo de BNP Paribas en Londres.

La subasta fue programada en un mal momento por parte del Tesoro español, ya que los temores sobre la crisis de deuda griega afectaban a otros países de la zona euro con créditos soberanos débiles. Esta situación hizo que la subasta fuera todavía más significativa como una señal del apetito no sólo por la deuda española sino por la deuda "periférica" en general, señalaron los analistas de Citigroup.

La oferta del Tesoro de entre 2.000 millones de euros y 3.000 millones de euros recibió demanda por 5.522 millones de euros. Finalmente colocó 2.345 millones de euros del bono con vencimiento en abril de 2015. La rentabilidad fue de 3,532%, superior a 2,816% de la anterior subasta pero muy en línea con los niveles de mercado.