Ante un entorno de debilidad mundial, particularmente en el viejo continente, la depreciación del euro frente al dólar, así como la pronunciada caída en el precio del petróleo, el Banco Nacional de Suiza (SNB, por sus siglas en inglés) decidió abandonar el tipo de cambio mínimo de 1.20 francos suizos por euro.

En septiembre de 2011, en medio de la crisis del euro y la fuerte afluencia de esa divisa a bancos suizos se introdujo el tipo de cambio mínimo para la compra de euros, buscando moderar con ello la sobrevaluación que estaba significando para la divisa suiza. Se manejó como una medida excepcional y temporal tendiente a proteger la economía suiza, ahora la depreciación del euro frente al dólar que arrastra también al franco suizo, hace innecesario tal mecanismo.

La decisión de eliminar el tipo de cambio mínimo fue de la mano con la reducción de la tasa de referencia del Banco Central de -0.25 a -0.75% para el próximo 22 de enero. El comercio ilimitado de francos suizos aumentó la cantidad de esta moneda en circulación, situación que distorsionó el mercado de dinero suizo, por lo que, con tasas de interés negativas se pretende desincentivar la entrada de depósitos en divisas extranjeras, más aun ante la inminente inyección de liquidez por el Banco Central Europeo.

El SNB indicó que las divergencias entre las políticas monetarias de las principales zonas han aumentado considerablemente. El euro se ha depreciado frente al dólar estadounidense provocando que el franco suizo también se debilite, por ello es que el Banco Central Suizo concluyó que ya no se justifica la aplicación y el mantenimiento del tipo de cambio mínimo; esta postura también cesa las compras de moneda extranjera.

En palabras de Thomas Jordan, presidente del banco central, la reducción de la tasa de interés hace menos atractivas las inversiones en francos suizos, además que compensará el efecto de la decisión de suspender el tipo de cambio mínimo.

Las perspectivas de inflación para Suiza son bajas. En diciembre pasado el banco central pronosticó que los precios al consumidor se desplomarían 0,1% en este año, cuya previsión se pronunciaría más por la caída en el precio del petróleo, aunque esta dinámica estimularía el crecimiento a nivel mundial y, al mismo tiempo, influiría positivamente en la evolución económica de Suiza.

Una de los sectores más preocupados es el de los exportadores. Las ventas al exterior de Suiza a la zona del euro representan 46,5% del total, por lo que ahora recibirán menos flujo de dinero. También el turismo se vería afectado por esta medida.