Los precios al consumidor en Brasil subieron en julio debido a tarifas más altas en electricidad y al aumento en los impuestos a los combustibles tras la deflación en junio, aun cuando la tasa anual cayó a su nivel más bajo en 18 años.

Los precios medidos por el referencial Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) subieron un 0,24% en julio, tras la caída de 0,23% en el mes previo, dijo el miércoles el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En la comparación interanual, los precios subieron un 2,71% en julio, la tasa más floja desde febrero de 1999.

Las cifras fueron levemente superiores a la tasa mensual de 0,19% y a la anual de 2,66% calculadas por economistas, según la mediana de 25 pronósticos.

La escasez de lluvias redujo los niveles en las represas el mes pasado y llevó al regulador a subir las tarifas de la electricidad, lo que sumó 0,2 puntos porcentuales a la inflación mensual. Un alza en un impuesto a los combustibles en el período también impactó al índice.

La presión por ambos factores se mantendría durante agosto, según economistas, pero de igual forma el Banco Central mantendría su ciclo de fuertes recortes a las tasas de interés.

La inflación se ha frenado con fuerza desde comienzos de 2016, cuando llegaba a los dos dígitos, y la tendencia se mantuvo en julio, con una baja en los precios de los alimentos por tercer mes seguido. La meta oficial para la inflación es de 4,5%, más o menos 1,5 puntos porcentuales.

Los rendimientos pagados en los contratos futuros de las tasas de interés subían levemente el miércoles tras la publicación de las cifras del IPCA, pero indicaban que los operadores aún apuestan con fuerza por un nuevo recorte a las tasas en la reunión del Banco Central de septiembre.