El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Alejandro Vanoli, pronosticó hoy una "normalización" gradual del mercado cambiario argentino para el 2015 y aseguró que no se aplicarán restricciones adicionales a la compra de dólares.

"La idea es no generar ninguna restricción adicional e ir lentamente normalizando las cosas, de acuerdo a cómo marche la economía. Todo se va a ir evaluando en función de la marcha de nuestra economía y de cómo evolucione la economía global", explicó Vanoli a radio América.

Vanoli, quien asumió la presidencia del BCRA a comienzos de octubre en medio de fuertes presiones cambiarias y con mala acogida en los mercados, valoró positivamente los resultados conseguidos en los últimos meses, que han logrado alejar el fantasma de la devaluación y han logrado disminuir significativamente la brecha entre el precio oficial del dólar y el del mercado informal.

"La gente, lentamente, vuelve a confiar en el peso (...). Vamos a tener un verano bastante distinto de lo que algunos esperaban. Y Argentina va a poder transitar un 2015 sin sobresaltos", defendió el presidente del BCRA.

Las fuertes restricciones impuestas a las operaciones con moneda extranjera se encuentran entre las medidas más polémicas adoptadas por el Gobierno de Cristina Fernández a partir de 2011, con el objetivo de proteger la economía interna y evitar la devaluación del peso.

Entre ellas se cuentan el cepo cambiario, que dio lugar al florecimiento de un mercado paralelo informal, y la limitación de las importaciones, así como el gravamen especial del 35 % sobre las operaciones con tarjeta realizadas por argentinos en el extranjero y los paquetes turísticos internacionales.

El denominado cepo cambiario experimentó una flexibilización parcial a comienzos de 2014 cuando, después de una brusca devaluación, el Gobierno decidió permitir la compra de pequeñas cantidades de dólares para el ahorro personal en función de los ingresos.

Vanoli, extitular de la Comisión Nacional de Valores, asumió como presidente del BCRA a comienzos de octubre, tras la renuncia de Juan Carlos Fábrega.

Su llegada se produjo en un momento de fuerte incertidumbre económica derivada de la presión sobre la cotización del peso (que alcanzó cotizaciones récord en el mercado paralelo), la liquidación de las reservas de divisas, la contracción del PIB, la crisis de la deuda por el litigio en Estados Unidos con fondos especulativos y la elevada inflación.

Durante los últimos meses, el Gobierno ha perseguido intensamente las operaciones irregulares y ha logrado estabilizar la cotización del peso argentino entorno a las 8,56 unidades por dólar.