El nuevo presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), el corredor de bolsa Carlos Perera dice que tanto él como los empresarios asociados a esa gremial son “liberales” y quizá por ello están preocupado por el peso del Estado en la actividad de las empresas, específicamente por la carga impositiva.

Aunque prefirió no utilizar la palabra “dictadura” para graficar la sensación del empresariado en las relaciones laborales en las que sienten que el gobierno inclina la balanza a favor de los trabajadores, el directivo advirtió que si sobreviene un cambio en el ciclo económico y se produce una “crisis” será el sector privado que cargue con los perjuicios como ocurrió en 2002. Por esa razón, Perera, quien dijo sentirse muy cercano al pensar del vicepresidente y futuro ministro de Economía y Finanzas de un eventual tercer gobierno del Frente Amplio, Danilo Astori, hizo un llamado a dejar atrás la “lucha de clases” y en su lugar propiciar una “lucha por la productividad.

A continuación una síntesis de la entrevista.

-¿Cómo definiría la situación actual del comercio y los servicios y cuáles son los principales problemas y desafíos que enfrenta?

-Con algunas luces de alarma porque el sector no solo ha dejado de crecer sino que está cayendo la actividad. Ya hay una contracción, sobre todo en el sector hotelero y en el comercio fundamentalmente en la parte de vestimenta por distintos motivos. Uno es la pérdida de competitividad, el principal. Otro es todas las compras que se hacen con tarjetas de crédito en el extranjero. No estamos en contra de la herramienta sino que no está bien controlada porque a través de parientes y con tarjetas de crédito, una persona puede terminar importando US$15 mil. El problema es que eso ha crecido exponencialmente. El año pasado llegó a US$23 millones. Eso no parece mucho, pero el 70% de eso cae en el sector de la vestimenta. En cuanto a los desafíos, la principal preocupación es sin dudas la ley de responsabilidad penal empresarial. Pero somos respetuosos de los pronunciamientos democráticos. Ya dejamos atrás la parte de discusión y estamos abocados a la parte de prevención. Por eso estamos haciendo cursos, estamos teniendo a disposición en la Cámara prevencioncitas para todos aquellos socios que quieran ir consultando.

Un tema que está en discusión es si la ley alcanza a todos los empleadores. Según las consultas que hicimos a nuestros juristas, abarca a todo empleador. Ahí empieza nuestra gran preocupación por las pequeñas y medianas empresas, un sector que no representamos pero que hay que ponerlo en alerta incluso a las propias amas de casa. Hay que empezar a hacer cumplir con exigencias, a raíz de una ley de 1914 y de otras normas, leyes y decretos, por ejemplo, en la manipulación de productos químicos, entre otras cosas. Y cuando hablamos de las grandes empresas hay preocupación porque ya se cumplen con protocolos de prevención en cuanto a la seguridad del trabajo.

-Dice de que hay una retracción del nivel de actividad pero, sin embargo, se percibe que el consumo se mantiene firme y han abierto nuevas grandes superficies. ¿Cuál es el problema entonces?

-No, no, no pare un poquito. Tuvimos 10 años de un viento a favor importante y eso produjo una mejora importante, pero cuidado porque van a venir vientos en contra y el año que viene el país va a tener que hacer un ajuste, y va a tener que ajustar el atraso cambiario que tiene. Tenemos una burbuja inmobiliaria, vamos a tener que ajustar y se va a empezar a notar lo que es el peso del Estado en las empresas, por los impuestos. Y el ajuste lo va a tener que hacer el sector privado . El ajuste por la crisis de 2002 ¿quién lo bancó? Cuando viene la mala el sector privado queda solito. Eso es histórico.

-¿Qué impacto tuvieron en el sector los Consejos de Salarios y el mayor poder de los sindicatos?

-Respecto al poder de los sindicatos yo me siento un poco celoso porque se ha hablado que en épocas en que gobernaba la derecha, el sector empresarial tenía más peso que los sindicatos y puede ser... Pero hoy la verdad es que el peso de los gremios es mucho más importante que el nuestro y el sector comercio y servicios representa 60% del PIB y entre 60% y 70% de los empleos.

-¿El gobierno, en representación del Estado, no opera como un fiel de la balanza?

-No, no, no, la balanza está totalmente torcida para los trabajadores, no hay fiel. Los Consejos de Salarios sin duda que han sido un logro de los trabajadores, pero tal vez deberían funcionar sin la intervención del Estado porque todo eso se ha traducido en un gran peso para los empresarios.

-Imagino entonces que quiere que “la derecha” vuelva al gobierno para no tener que realizar piquetes como usted amenazó en una entrevista en Búsqueda...

-No, yo lo que pido es que (el gobierno) sea equilibrado. Nosotros queremos una lucha por la productividad y no de clases. Vivimos entre uruguayos las cosas se pueden solucionar con el diálogo y queremos que la balanza se nivele, cosa que hoy no se da porque cuando el comercio y los servicios andan bien se nota en la composición del empleo. Servicios es un sector que no tiene techo. El que más ha reivindicado el rol de los servicios en Uruguay, además de (el expresidente) Jorge Batlle, es el señor Danilo Astori que no es santo de mi devoción pero con él me llevo bien.

-¿Su visión es compartida al interior de la Cámara o existen posiciones diferentes?

-El presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, hizo días atrás un mea culpa por el tema de las relaciones laborales…Mi opinión representa la de los asociados a la Cámara. Puede ser que Queijo tenga algo de razón.