Berlín. El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, consideró que las medidas aplicadas en la UE para hacer frente a la recesión están dando resultados, pero advirtió de que "el proceso de reformas no ha concluido" y pidió que no se culpe a Bruselas de la crisis.

En un discurso pronunciado en la Universidad Heine Heinrich, en la localidad alemana de Dusseldorf, Barroso hizo una clara apuesta por la UE y por el euro y advirtió de que el principal riesgo en estos momentos es dar marcha atrás en el camino emprendido.

Tras lamentar el "déficit de autoestima" de los ciudadanos europeos en comparación con otras regiones, criticó los discursos populistas ante los próximos comicios al Parlamento de Estrasburgo e instó a los euroescépticos a ofrecer alternativas, pero sin dar la espalda a la UE.

Sin esa unión, alertó, los países miembros serían "irrelevantes" en el mundo.

Entre los principales avances logrados ante la crisis financiera destacó el haber sido capaces de "dejar atrás el riesgo existencial del euro" y, entre los principales problemas que persisten, apuntó al desempleo, especialmente entre los jóvenes.

"La acción firme de la UE ha permitido recuperar la confianza de nuestros aliados globales. Demostramos a los agoreros que vaticinaban la salida de Grecia y la implosión del euro que estaban equivocados", recalcó Barroso.

A su juicio, ahora es importante "continuar el camino y preservar lo conseguido" porque el proceso de reformas, en el que algunos países miembros han avanzado más que otros, no ha concluido.

Para el presidente de la CE, la crisis del euro y el conflicto ucraniano han puesto de manifiesto el valor de la UE.