Washington. El más reciente estímulo de la Reserva Federal estadounidense hará poco por estimular el crecimiento económico y podría generar una inflación no deseada, dijo Jeffrey Lacker, presidente de la Fed de Richmond y único disidente del comité de política monetaria del banco central.

Lacker afirmó este viernes que también se opone a la indicación de que la Fed espera mantener la tasa de interés cerca de cero hasta al menos mediados del 2015 y la sugerencia de que las tasas se mantendrían bajas incluso ante una aceleración del crecimiento económico.

"La mejoría en las condiciones del mercado laboral parece haber sido contenida por impedimentos reales que están más allá de la capacidad de compensación de la política monetaria", manifestó Lacker en un comunicado.

"En dichas circunstancias, nuevos estímulos monetarios corren el riesgo de elevar la inflación de una forma que amenace la estabilidad de las expectativas de inflación", agregó.

Con tres años de recuperación anémica tras sufrir la mayor recesión en generaciones, la economía estadounidense se expandió a una tasa anualizada de sólo un 1,3 por ciento en el segundo trimestre y se prevé que el crecimiento permanezca por debajo de un 2 por ciento en cifras del tercer trimestre que serán divulgadas el viernes.

El desempleo cayó en septiembre, pero sigue alto, en un 7,8 por ciento, y los niveles de crecimiento actuales sugieren poca mejoría. La inflación, en tanto, ha permanecido consistentemente baja y estable.

Ante ese panorama, la Fed anunció en septiembre que se embarcaría en un programa de compra de activos de final abierto, que apunta a estimular la actividad económica y la inversión empresarial, comenzando con una compra mensual de 40.000 millones de dólares de bonos respaldados por hipotecas.

Esta semana, la Fed reiteró esa política e hizo sólo modestos ajustes a su caracterización de la economía.

Altos funcionarios de la Fed, incluyendo a su presidente, Ben Bernanke, han argumentado que los esfuerzos por mantener bajas las tasas de interés por un período prolongado darán a las empresas el tipo de certeza que les permitirá invertir pese a un panorama económico global turbulento.

Pero Lacker, quien ha roto filas con el Comité Federal de Mercado Abierto en todas las reuniones de este año, cree que la política monetaria ya ha sido llevada a sus límites.

"Leo el comunicado del comité que dice que la tasa de fondos federales será excepcionalmente baja por un tiempo considerable después de que observemos un marcado incremento en el crecimiento del empleo y la producción", afirmó Lacker.

"No creo que una política que se ajuste a esta caracterización sea apropiada porque implica dar demasiado estímulo más allá del punto en que se necesitará de aumentos de la tasa para mantener a raya la inflación", agregó.